Boca del cielo, ¡rinconcito delicioso de la ciudad!

IMG_9036No sé si les pasa a ustedes, pero a mí, con el calor y con la excusa de que es época de Cuaresma, siempre se me antojan los mariscos. Y es que, ¿qué es más fresco que una tostadita de ceviche de pescado o un platón de aguachile verde, acompañadas de una cubeta de coronitas o una michelada bien preparada? Está difícil igualar tanta frescura y tantos sabores, ¿no? Por eso, creo que es momento de platicarles sobre un rinconcito que ha encantado a la ciudad.

Processed with VSCOcam with s3 preset

Boca del Cielo, en Morelos 1548 -justo en la esquina con Ramos Millán- abre sus puertas todos los días, y desde las 12 la marisquería está lista para servirte los mejores antojitos del mar de la zona. Además, el local abierto, pintado de blanco y azul, que pone el ambiente con música guapachosa, te remonta a la playa y destapa tus ganas de relajarte y tomarte unas bien frías con tus amigos.

Tu mantelito, una lámina con fotografías y descripciones de los platillos, es también el menú. Y puedes revisarlo mientras abres un paquete de tostadas o galletitas saladas y las usas como plato para probar las salsas verdes, rojas, martajadas, aderezos y ensaladas de col que te esperan en la mesa.

IMG_9045

El servicio es rápido y amable, por lo que en cuestión de minutos debería estar un joven tomándoles la orden y sirviendo bebidas. Las micheladas son famosas en este lugar, ya que, además de prepararlas con todas las salsas y la cerveza de su elección, las acompañan con camarones, pepinos, chilito y demás aditamentos. También pueden ordenar cervezas del Grupo Modelo o Cuauhtémoc, así como caguamas Carta Blanca, o cervezas artesanales o importadas, como Cupaca, Diógenes, Heineken, Tijuana y Minerva. Para los que no son tan cheleros, pueden pedir sangrías o vino por copa o bebidas preparadas sin alcohol, Boings, aguas de sabores o refrescos. Por ejemplo, yo el otro día probé una limonada de moras y ¡estaba deliciosa! Es una limonada con hojas de hierbabuena, frambuesas y zarzamoras flotando, ¡riquísima! Las bebidas las puedes pedir chicas o grandes, y eso ya dependerá de la sed y el antojo que tenga cada quién. Yo soy partidaria de pedirlas chicas así, si me quedo con sed, puedo pedir algo diferente.

Processed with VSCOcam with s2 preset

Pero entremos a lo más delicioso, ¡la comida! Más que platos de ceviche y aguachile, Boca del Cielo tiene la particularidad de que ofrece tacos y tostadas por pieza o por orden de tres. Hay taquitos blandos o doraditos a la plancha de pescado, camarón, chicharrón de pescado, marlín, pulpo al ajillo, salmón, tripita de calamar o machaca de mantarraya, y todos oscilan entre los $18 y $28 pesos. Yo les recomiendo los tacos de pulpo al ajillo y los gobernador, ¡son deliciosos, sin llegar a ser pesados o demasiado condimentados!

IMG_9080

Las tostadas también están sabrosas. Tengo dos favoritas: la de atún fresco, con láminas de atún montadas sobre aderezo de chipotle, con aguacate y ajonjolí negro; y la de ceviche de pescado del cielo, con trocitos de mango y manzana verde, espolvoreados de chile en polvo y sriracha. ¡No tienen madre! Claro, en Boca del Cielo también cuentan con las más clásicas, como las de aguachile y ceviche de camarón, y las de marlin.

Processed with VSCOcam with s3 preset

Si buscan consentir a su estómago con algo un poco más sustancioso, pueden ordenar cocteles o caldos de mariscos, camarones o filete de pescado empanizado, enchiladas de atún, empanadas de ostiones ahumados, tortas ahogadas, o ballenas: burritos rellenos de arroz y el marisco de su elección, bañados en salsa de la casa. Otros favoritos de la casa son las Mantarrayas: tortillas de maíz con queso doradito y el marisco a elegir; o las Tortugas: una tostada de mariscos con queso gratinado encima.

Lo que me encanta es que además tienes a tu disposición muchas salsas y aderezos para preparar tu comida a tu antojo, y que es fácil compartir los platillos con el resto de tus acompañantes y amigos. Ya saben que yo siempre los animo a que vayan y prueben todos los lugares y sus manjares con alguien más, así consiguen degustar más de un plato.

Processed with VSCOcam with s2 preset Processed with VSCOcam with s2 preset Processed with VSCOcam with s2 preset

Para terminar su comida con el estómago muy satisfecho, ordenen un pay de limón o maracuyá o unos plátanos flameados, y tómense un cafecito o un carajillo mientras disfrutan la sobremesa.

La verdad es que este restaurante no tiene pierde, es rico, bonito y de buen precio, perfecto para estas épocas de calores y para ir entrando en el mood de las vacaciones de Semana Santa. ¡Anímense a ir! Y como siempre, ¡compártanme sus experiencias! Las buenas y las malas, o todo lo que me quieran decir. ¡Les mando un abrazo a todos! ¡Sigan leyendo, comiendo, y recomendando!

Processed with VSCOcam with s3 preset

 

Cortázar, deliciosa parilla de autor

cortazar2Cuando escuché que en Guadalajara había abierto un restaurante de nombre Cortázar me sentí un poco escéptica. A ver, yo no soy una filóloga profesional, pero siempre me han importado las letras. Y supongo que es normal que como latinos de pronto comencemos nuestra exploración literaria con el boompero tampoco deberíamos clavarnos ahí para siempre y muchas personas lo hacen y creo que a veces no se percatan de lo que se pierden. Me molesta también cuando me encuentro con personas que no son lectoras, pero que bien memorizados tienen nombres como Borges y García Márquez y por lo mismo los sueltan en conversaciones y se sienten conocedores e intelectuales y, en México, en Latinoamérica, hay muchísimo más que el boom. El caso es que cuando me enteré de que el lugar se llamaba Cortázar tuve miedo de que sólo fuera un aprovechamiento de su nombre, un truco barato.

Pero no. Con gusto les comparto que después de debatirlo un par de veces en mi cabeza decidí que no podía juzgar un lugar sólo por su nombre y mi pedantería y me animé a conocerlo. Además, ya más de alguna persona me lo había recomendado, así que no podía descartarlo así nada más de mi lista; como ya lo he dicho antes, siempre tenemos que estar abiertos a nuevas experiencias, a salir de nuestras zona de comodidad. Así que fui, y la verdad es que me llevé una agradable sorpresa. Fui con René a sabiendas de que, al ser argentino, la especialidad del restaurante serían las carnes y que él más que nadie las disfrutaría.

cortazar3

Ubicado en Justo Sierra #1976 (justo a un lado de La Pinta Negra y Uma Uma) el lugar es chiquito y te recibe con una terracita y una fachada decorada con unas estanterías de madera clara -que pareciera clavada por los mismos dueños-, que sirven para sostener macetas con flores y hierbas aromáticas. Unos vitrales de colores lanzan destellos azules, verdes y amarillos al piso y al techo, que también tiene algunos arcos de ladrillos rojos. La mezcla de materiales, colores y estilos provocan en el nuevo comensal una extrañeza sorprendentemente acogedora.

cortazar4

Una vez adentro tropiezas con un refrigerador vintage de Coca Cola, vigas descubiertas y ligeramente oxidadas que atraviesan los cuartos, candiles, focos de colores, platos empotrados en las paredes que celebran la argentina gauchista, libros sobre más estanterías, cuadros y caricaturas y una hermosa cava que guarda botellas y botellas de vino. Los menús son de papel y te los entregan en clipboards para que los revises; los platos son de peltre, algunos otros, de cerámica.

cortazar5

Chorizo picado, queso artesanal, ensalada de betabel al plomo (con betabeles asados, piña miel y aderezo de frambuesa), carpaccio tibio de bife, tiradito de atún, empanada de pato yucateco o de cochinita pibil, papas revueltas con pancetta, cebolla, huevo y mozzarella para empezar. Desde las entradas se nota la fusión de la cocina argentina y mexicana que logra Víctor Romero, dueño y chef. Mi empanada humita (elote) la acompaño con el chimichurri y la salsita de tomate deshidratado y chiles que disponen al centro de la mesa y con unos traguitos de cerveza. Todo pinta muy bien, y voy sintiéndome cómoda en la nostalgia gauchesca del lugar.

cortazar6

¿Qué sigue? Ya más de alguna vez les he platicado que no soy demasiado carnívora, pero en lugares donde las palabras “parrilla de autor” son parte del nombre, no me permito privarme de un buen corte. Vacío, picaña y cuadro de 300 o 450 gramos; costillas blackheads (ahumadas con una mantequilla de ajo rostizado) o los cortes kobe. Yo eligo un vacío de 300 gramos término medio, René, un cuadro término medio rojo. Antes de que nos traigan la comida, cambio mi cerveza por un vino rosado, un malbec rose. Hace calor, pero entra el viento y nos sentimos contentos.

cortazar7

Los cortes llegan perfectos; al encajar el tenedor y rebanar la carne con el cuchillo, el jugo se escurre por la tablita de madera sobre la que vienen servidos. Además, la mesera, muy atenta, nos trae un frasco de cristal donde se marina la ensalada tradicional (lechugas, jitomate y cebolla), lo bate y luego nos sirve sus contenidos. Carne, ensalada, carne, vino. Arrasamos con nuestros platillos y se nos nota la felicidad en la cara. Es difícil encontrar un lugar donde realmente conocen y respetan la diferencia entre el término medio y el medio rojo, donde no desjugan la carne cuando pides un corte al punto y, por más que me encante ir a la Estancia Gaucha, también es agradable saber que en Guadalajara hay un lugar donde puedes disfrutar una carne de calidad en un ambiente más relajado y rústico, de cierta forma más casero (aunque no por ser menos elegante y más local los precios son más baratos, un corte de 300 g de vacío ronda los 270 pesos).

cortazar8

cortazar9

Cabe destacar que el menú no está acotado a carnes, también hay un filete de atún, un pescado a la yucateca y sándwiches de salmón y pulpo.

Le doy los últimos sorbitos a mi copa de vino en lo que reviso los postres. Estoy entre dos: la Maria Luisa (con tres capas de hojaldre, dulce de leche, nuez y cobertura de chocolate), o el tradicional alfajor santafesino (de dulce de leche y azúcar glass). Y claro, para que yo pueda disfrutar completamente la sobremesa, un café espresso. Saboreo las últimas migajas de mi alfajor y estamos listos para pedir la cuenta. El servicio no es muy apresurado, por lo que todavía disfrutamos un par de momentos más observando el entorno y sintiendo el calor de la comida y el vino en el cuerpo. La cuenta es justa, las carnes nunca son demasiado baratas, pero para lo bien que comimos, la cantidad y la calidad de los alimentos, y el ambiente y experiencia, estamos más que satisfechos.

cortazar10

¡Dense una vuelta! Vivan la experiencia de un restaurante de carnes donde el asador está a tan sólo unos pasos de su mesa, donde hay más opciones que la tradicional empanada de queso con cebolla, y donde el ambiente realmente te transporta a la vida gauchesca, y donde la decoración, como un juego de rompecabezas, como un collage y un lienzo con recortes alude al cronopio mayor. Por mi parte estoy feliz de no haber escuchado mis prejuicios, de no permitir que mis exigencias pretenciosas me cerraran las puertas de este lugar. Abren de martes a domingo a partir de las 2:00 pm. ¡Vayan y cuéntenme qué les pareció!

cortazar1

 

Café del Vago – ¡Benedictinos bien hechos!

IMG_8604

Estoy sentada en una esquina del Café del Vago mientras le doy sorbitos a un latté espumoso y grande y me decido entre pedir unos molletes salados o un lonche Mamá Bertha. Los primeros son los tradicionales; los segundos, una torta de frijoles refritos en manteca de cerdo con chorizo, elote y chile verde…

IMG_8603

Frente a mí, una mesa con seis estudiante trabajan en un proyecto; pienso que vendrán de la Universidad Libre de Música que está tan sólo al doblar la esquina, justo en avenida Vallarta y Marsella. En una de las mesitas más cercanas a la banqueta, una pareja comparte un waffle con crema de avellanas y fresas mientras se toman de la mano y se ríen de alguna cursilería.

También hay perros en este lugar. Un par de raza incierta que rondan alegres las mesas de quienes los cucan con pedacitos de bolillo.

Por fin me decido, y opto por no pedir alguna de mis primeras opciones; los huevos Benedictinos Vago atraparon mi atención. Difieren de unos benedictinos normales por que en lugar de prepararlos con lomo canadiense, los creativos de Café del Vago usan jamón serrano. Me agradan los sabores fuertes y sin duda estos lo tendrán. Una vez que me los sirven lo compruebo: la salsa holandesa y los salado del jamón crean un efecto similar al de las papas fritas: no puedes dejar de comer. Además, he constatado que no en todos los lugares que ofrecen este platillo consiguen elaborarlo a la perfección. O te dan los huevos muy aguados o demasiado cocidos y debo admitir que aquí en Café del Vago me han dejado muy satisfecha. Con la primera incisión del cuchillo, los huevos escalfados se truenan y escurren una yema suave y amarilla sobre la carne y el muffin.

IMG_8598

Recuerdo la última vez que visité Café del Vago. En esa ocasión pedí un Omelette del Vago, con las espinacas crujientes y rodajitas de jitomate cherry, el relleno de la tortilla mantenía su frescura y los sabores limpios de cada ingrediente; y con lajas de queso parmesano espolvoreadas sobre la cama de claras, todo el plato se levanta y sacia tu hambre sin pesadez.

IMG_8597

Pido ahora un machiatto cortado y pienso un poco más. Me gusta venir a Café del Vago, su terraza me invita a relajarme y la parte de adentro, con sus paredes cubiertas con recortes de revistas, frases escritas con gis, y aparentemente una pequeña exhibición de fotografías de perros, lo convierte en un hangout perfecto para trabajar, tomar café, intercambiar ideas e imaginaciones y toparte con universitarios, artistas e intelectuales de la ciudad. También es bonito venir en domingo, cuando avenida Vallarta funge como corredor de bicicletas, patines y triciclos, y los cláxones y humos no interrumpen la voz de Fito Páez o Florence Welsh.

IMG_8602

Podría reparar en que al estar sobre una vía principal, el estacionamiento es complicado, pero a nadie nunca le ha hecho daño caminar un par de cuadras para abrir el apetito o bajar la panza.

Miro el menú para pedir un úlltimo café. De reojo leo “#Vagodínez” y me doy cuenta de que ofrecen una comida corrida de tres tiempos por sólo 65 pesos. Yo no tengo ganas de irme, de volver a mis pendientes de la vida diaria, a mi rutina, pero volveré pronto y probaré lo que tiene ese menú. Los invito a que ustedes también lo hagan y me platiquen qué les pareció. Vayan con calma, un día tranquilo y disfruten lo que yo disfruto en este lugar.

IMG_8601