7 consejos para comer delicioso y light en restaurantes

Con tantas festividades que hay en puerta y, por lo mismo, tantas citas, reuniones, búsquedas y pendientes que me tienen en la calle, me encuentro comiendo más seguido -sí, eso es posible- en la calle. Y aunque me encanta comer y disfrutar todo tipo de platillos, hay ocasiones en que el cuerpo, la cabeza y los pantalones ya piden recetas más saludables y menos engordativas. ¡Ojalá fuera yo una de esas personas que comen gorditas, enchiladas, pastas, donas, nieve de chocolate, gelato y refrescos sin subir de peso o engordar! Pero no, como la mayoría de las personas, tengo que ser disciplinada en el gimnasio y medirme un tanto en las comidas para sentirme fuerte, sana y en paz conmigo y con mi cuerpo.

Processed with VSCOcam with c2 preset

No quiero ser vanidosa, al contrario, les admito que de pronto soy bastante insegura con mi cuerpo, pero también es cierto que mucha gente me pregunta que cómo le hago para comer tanto y de todo y logro mantenerme en un peso sano. Y aunque admitiré que sí es un tanto difícil tener un blog que gire en torno a la comida y cuidarse al máximo, sí puedo compartirles algunos de mis tips y truquitos para que puedan salir a restaurantes tan seguido como yo y no tener que sacrificar los hábitos saludables ni la figura. Quiero recalcar que yo para nada soy nutrióloga ni estoy sugiriendo que sigan estos consejos como dieta cotidiana; sólo busco responder algunas de sus inquietudes y pasarles algunos de mis tips para cuando quieren cuidarse, pero, como yo, no pueden dejar de ir a restaurantes o comer en la calle con demasiada frecuencia.

  1. No te tomes las calorías – en algún libro o página de Internet leí este consejo y la verdad es que me ha funcionado un montón. Sé que a veces se nos podrá antojar un smoothie, un frapuccino, una malteada de fresa o alguna limonada llena de jarabe de frutas o azúcar. Y está bien tomarse estas bebidas de vez en cuando, pero no cinco de siete o cuatro de siete días de la semana. Intercambia esa bebida por una rusa de agua mineral, una naranjada sin azúcar o sólo un par de vasos con agua natural y muchos hielos.

  2. Intercambia el pan por las verduras – este truco no tiene por qué ser un suplicio o por qué convertir tu comida en algo aburrido y desabrido. ¡Para nada! Puedes pedir tu misma carne o tus tacos o tu pescado, pero en lugar de comer pasta o frijoles como guarnición, pide verduras al vapor o al grill, ¡con un poquito de sal y pimienta seguro complementarán tu proteína de una manera deliciosa! Lo que yo también hago es pedir tacos de lechuga o jícama y así me ahorro la tortilla.

    IMG_3067Processed with VSCOcam with a6 presetIMG_3071

  3. Siempre hay opción, aunque parezca que no – sí, a veces lo único que tienes al alcance son los taquitos en el puesto de la esquina, pero hasta en situaciones así puedes lograr una comida que no afecte demasiado tu dieta. Mi consejo en casos como éste sería que pidieras puros tacos de lengua y asada, que son los que menos grasa tienen y que pidas al taquero que te dore la tortilla en la plancha lo más que pueda para que también saque toda la grasa posible. También puedes pedir una orden de carne y así evitar las tortillas por completo. Insisto, no digo que las tortillas sean malas, pero cuando estás bajando su consumo o has tenido una semana de puro comer cochinadas, siempre es una opción quitarlas de tu alimentación por un día.

    IMG_3064
    Por ejemplo, yo ayer fui al Abrasadero (Naciones Unidas 5150, antes Tacos El Infierno) y comí delicioso y mucho más light que haber ido a los taquitos de suadero o a los hot dogs de la esquina. Pedí un diablito de filete, que no es más que una deliciosa tortilla dorada en el asador (no frita como los vampiros), con queso gratinado y carne muy sabrosa; una quesadilla de maíz y un taquito de bisteck, todo con montones de salsa de jitomate y habanero para un festín de sabor. O, a veces, cuando voy a los Providencia (soy mega fan por razones sentimentales, emocionales, históricas y sí, también por los tacos) pido media orden de asada y sólo un taquito de lengua. Cuando voy a los Asa2 Los Norteños pido tacos de lechuga.

    IMG_3063

    Processed with VSCOcam with s3 preset

  4. Evita los alimentos fritos y empanizados – gracias a la vida yo no soy tan fanática de los alimentos empanizados o fritos, pero sé que soy la excepción y que la mayoría de las personas sí los disfrutan. Pero evitarlos en las comidas cotidianas es un manera de evadir las calorías extras. Si vas a comer sushi, por ejemplo, no pidas rollos con camarones o algas empanizados; opta por rollos con mariscos frescos como el salmón, el pulpo y el atún. ¡Además son deliciosos! O mejor aún, puedes pedir un donburi, ¡les recomiendo mucho el de Uma Uma, es mi favorito!

    Processed with VSCOcam with a6 preset

    IMG_3073

  5. No te limites a fruta y ensaladas – en ocasiones, cuando entramos en un régimen alimenticio más cuidado y medido, podemos -erróneamente- pensar que las ensaladas son las únicas opciones que tenemos en los restaurantes. Y aunque no hay duda de que las ensaladas con muchas verduras y proteína (no las que están llenas de pasta y crutones) son súper saludables y ligeras, hay muchas otras opciones deliciosas que podemos ordenar y que nos darán una mayor sensación vientre repleto o mal del puerco.

    Processed with VSCOcam with s6 preset

    Por ejemplo, un corte de carne acompañado de ensalada es una buenísima opción para comer algo rico, saludable y que te deje muy satisfecho. Lo mismo pasa si te comes un filete de pescado a la plancha o un salmón al horno. ¡De verdad no hay motivos para sufrir! ¡A quién no le gusta un salmón jugoso con una guarnición de espárragos!

    IMG_3065Processed with VSCOcam with k1 preset
    En el caso de los desayunos, puedes pedir tu platito de fruta con yogur y granola, pero no dejes de lado la panela asada, los huevos estrellados o los omelettes de claras, ¡son ricos en proteína y puedes combinarlos con miles de ingredientes, como champiñones, pimientos, jitomates, espinacas!

    IMG_2394 IMG_3070 IMG_3069

  6. Nieve de yogur y otros antojitos sabrosos – Por más que se nos antojen los volcanes de chocolate con nieve de plátano o los strudels de manzana, también hay opciones sabrosas y bajas en grasa que podemos comer para quitarnos los antojos y las ganas de dulce. Si estás en la calle a media mañana y ya te ruge la tripa, pero quieres evitar las bolsas de papitas, recorre un par de calles más y seguro que te topas con un carrito de fruta picada. Un bote grande de pepinos, jícamas, papaya y naranja con limón, sal y chile y seguro calmarás el hambre. Por otro lado, si tienes antojo de algo más dulce, ¡cómete una nieve de yogur! ¡A mí me fascinan! Y mientras no atiborres tu vasito de helado con chocolates, panditas, chispas de colores, gomitas y cajeta, el postre se mantendrá sano y dietético.

    IMG_3062

7. El fin de semana no cuenta – sí, esta es una regla que mi mamá y yo aplicamos seguido. Nosotras procuramos cuidarnos toda la semana y el fin de semana disfrtuar y no privarnos de lo que se nos antoje. Es una manera que nos funciona para no dejar de lado los antojos, pero al mismo tiempo cuidarnos y no comer cosas demasiado grasosas todos los días. A lo mejor en la semana  no comí tortillas, pero el fin de semana me comeré un pepito, o una pizza o el postre delicioso y el vinto tinto que me gustan. ¡Inténtenlo! Es súper fácil.

Processed with VSCOcam with s3 preset

¿Cómo ven mis consejos? ¿Hay alguno que ustedes apliquen que me quieran compartir?Quiero insistir con que esto no es una guía nutricional ni dietética. Son sólo tips que pueden aprovechar. Pero si lo que quieren es una dieta o un régimen de alimentación súper sano, lo mejor es acudir a un nutriólogo y lo más importante: hacer ejercicio con frecuencia.

Processed with VSCOcam with s3 preset

5 aprendizajes desde que me comprometí

engaged1Evitaré que esto suene a conferencia de auditorio para la superación personal. Esto para nada es una cátedra y mucho menos un mantra de vida, sólo una breve lista -o reflexión- sobre lo que he aprendido en los últimos meses.

  1. Estar formalmente comprometida cambia tu vida – y no lo digo sólo en el sentido de que ahora usas un anillo -si tienen la misma suerte que yo, hermoso- en tu anular izquierdo, sino que de pronto todo se vuelve real. Después de los primeros 15 días, en los que duermes poco e imaginas mucho, la implicación y verdadero significado del compromiso comienzan a instalarse en el cuerpo y la cabeza; porque casarte no es tener una boda, casarse es decidir hacer tu vida junto a quien amas; formar una familia junto a quien amas; compartir esfuerzos, alegrías, penas y enojos junto a quien amas. En mi caso, casarte es saber que te mudarás de país, que quizá cuando tengas hijos serán “los primos que viven lejos”, que podrían pasar muchos años y seguirás sin volver, pero casarte también es saber que todo eso, aún con la congoja repentina, está muy bien y es muy emocionante porque lo harás con la persona con quien quieres estar.engaged2engaged3
  2. Planear una boda es mucho trabajo – y no lo digo sólo por mí, que la mitad del día lo dedico a fantasear con velas, follajes, valses, cubiertos, vestidos, ceremonias y arreglos florales- lo digo por todas las personas involucradas en el proceso, en especial por mi mamá. En dos meses y medio esa señora a la que adoro con toda mi alma y yo hemos recorrido aproximadamente cinco salones de eventos, siete iglesias y templos, nueve tiendas de vestidos -algunas en repetidas ocasiones-, tres oficinas de banqueteros, una expo que dejó mucho que desear, un almacén de producciones de luz y sonido, y tres zapaterías; hemos realizado más de 157 llamadas, pedido más de 33 cotizaciones, regateado alrededor de 18 veces, escuchado 13 grupos musicales, y conseguido siete permisos, actas y trámites.engaged4IMG_5569
    engaged6
  3. El término Bridezilla es injusto – ¡ya leyeron todo lo que hemos hecho y logrado en dos meses y medio! Y con tanto esfuerzo, tiempo, ilusión y dinero que una novia y su madre -y en realidad toda la familia- entregan a una boda, lo menos que pueden hacer es exigir que todo lo planeado y contratado cumpla y supere sus expectativas. Realmente no entiendo por qué mucha gente espera que las novias actúen relajadas, despreocupadas, ligeras ante la planeación de su boda; que las novias no se agobien por el color de los centros de mesa o por el tipo de pista en la que quieren bailar, como si estas cosas fueran frivolidades indignas de la preocupación humana. Pero yo creo que todos -y no sólo quienes se casan- tienen derecho a buscar y luchar por lo que quieren (sea un trabajo, un viaje, la recaudación de fondos para un grupo vulnerable, un carro, unos zapatos, un fin de semana de tranquilidad) y es aplaudible, no reprobable, mostrar tenacidad, fuerza y determinación. Admito que no se debe perder de vista que, repito, casarse no es sólo una boda, pero teniendo eso muy claro, es muy válido trabajar con esmero para que la celebración de esa nueva unión sea lo que una sueña, así como es muy bonito y justo festejar y compartir cada contrato e idea materializada, sean ramos, locaciones, vestidos o fotógrafos.
    engaged5engagd7engaged13
  4. No soy la única que tiene planes – y es que con tanto alboroto y planeación de las próximas nupcias, sí cuido la monopolización de la conversación. Claro, estoy viviendo un cambio enorme en mi vida, pero muchas otras personas también: mis amigas abren negocios, mi hermana se inscribió a la maestría, mi prima correrá un maratón, mi mamá transforma la casa, René aplica para su MBA, casi todo mi equipo de edición renunció, y todos se sienten emocionados, estresados y presionados por sus nuevos proyectos. Y aunque he aprendido que no tiene nada de malo que ahorita mi conversación siempre tenga su punto final en alguna cuestión matrimonial, también he aprendido que hay momentos en los que me toca escuchar, consolar, animar, apoyar y celebrar otros acontecimientos y logros.engaged8engaged9engaged10
  5. Se vale tomarse un respiro – se vale decir, hoy no tengo ganas de hacer llamadas, de contestar correos, de cotizar coros, de investigar maestrías, de hacer trabajos extras; se vale decir: hoy quiero acostarme todo el día y leer libros y ver la tele y tomar vino y comer pastel. Se vale decir, mañana, con energía renovada, llamo más, cotizo más, consigo más, logro más.engaged10

engaged11 engaged12A ocho meses de casarme con René y con la boda y los planes posteriores tomando forma, quiero decir que estoy feliz, emocionada, ¡ansiosa por que llegue el día! Por festejar que ya no habrá kilómetros de distancia entre nosotros, que nos veremos diario, que tendremos nuestro huevito del amor, que al fin podremos adoptar a un perro, que seguiremos estudiando y creciendo juntos. Pero también estoy ansiosa por festejar a mi familia, su esfuerzo, todo el amor que siempre nos hemos entregado y que yo desde mi nuevo hogar quiero continuar.

engaged12
engaged14

Caligari – rinconcito para sentirte como en casa

Caligari12CaligariCon pinturas, cuadros y recortes de una de las películas más emblemáticas del cine de terror, Caligari Café da una curiosa, pero cálida bienvenida a cualquier comensal con ganas de tomar un sabroso café y disfrutar un menú creativo, delicioso y sin pretensiones. Como su nombre lo sugiere, la casa adaptada a restaurante está tapizada de alusiones a la película El gabinete del doctor Caligari. Quizá mientras pruebas tus molletes y volteas para platicar con tu amigo, te toparás con los ojos erráticos del sonambulista Cesare en la impresión de un cuadro del film; o tal vez mientras esperas a que llegue tu capuccino descubrirás los monitos y posters que guiñan en todos los anaqueles. Además, las paredes también visten anuncios viejos, ilustraciones de sus anfitriones, y chistes sarcásticos y burlescos.

Caligari2

Caligari3

En una casita en Santa Tere (Juan Manuel 1406), Caligari muestra su personalidad y sabe cómo expresarla sin aturdir, ¡al revés! Todos los trastes y cachivaches envuelvan a quien visita en una atmósfera de familiaridad, de recámara hogareña que cada quien decora, de casa de un amigo querido a donde te encanta ir a platicar. De hecho, tan es un lugar del barrio que no tiene un letrero en la fachada que diga “Aquí es Caligari”. No, podrán reconocer el lugar por la representativa pared de entrada: con un mural en tonos azules con rayas negras, y el piso de mosaico azul y amarillo.

Caligari4

Caligari5

Así son también los platillos en Caligari. Sus creadores respetan los instintos creativos de su personalidad, pero mantienen la calidez de los sabores mexicanos que a todos nos alegran la barriga y el corazón. Los desayunos son mis favoritos, aunque no niego que ir por la tarde por una ensalada con granada y salmón, unos ravioles y una copa de vino también es un deleite. Depende de mi antojo del día, opto por probar un café en chemex o algún otro método de extracción, o un latté espeso y calientito (basta decir que Palreal es de los mismos creadores para que me crean que el café es riquísimo aquí).

Caligari6

El menú de Caligari (un librito de papel lleno de caricaturas y garabatos) es amplio y tiene algo para todos los gustos y dietas: huevos, omelettes, chilaquiles, molletes, lo que sea que pidas será una satisfacción y sorpresa para tu estómago. No importa si eres vegetariano o vegano, también habrá algo que difrutarás un montón. Y es que todos los platillos tienen su toque que los distingue a los platos de otros restaurantes. Cada que visito Caligari trato de pedir algo diferente; siempre tengo la confianza de que sea lo que sea que ordene quedaré contenta, al tiempo que estaré probando algo que en otro lugar no voy a encontrar. Por eso, pedir los huevos escalfados en sus distintas preparaciones es siempre mi opción predilecta. Para empezar, en pocos lugares de Guadalajara encuentras huevos poché tan ricos y en su punto, ¡y menos con los ingredientes y salsas que proponen en esta casita de Santa Tere!

Caligari8

Les voy a describir sólo algunos de mis platos favoritos porque quiero que el resto lo exploren ustedes. Lo que sí les voy a resaltar es que antes de que ordenes cualquier desayuno, siempre te sirven un platito con trocitos de fruta para que vayas abriendo apetito.

Poblapoché – uno o dos huevos escalfados (a su elección) sobre un bolillito dorado, bañados en una salsa de chile poblano, y adornados con crema, jamón serrano y tomatitos cherry.

Caligari8

Chipoché – los mismos huevos poché, pero con una salsa picosita de chipotle, trocitos de tocino y cubitos de panela. Te recomiendo que ordenes una guarnición de chilaquiles (o una orden si quieres compartir) verdes para complementar el desayuno con el crunch perfecto.

Caligari13

Panela en salsa – podrás escoger de entre varios tipos. Yo te recomiendo la que está bañada en salsa roja de chile guajillo, es picosita y llena de sabor. Además, guarnicionan la panela con rebanadas de aguacate y cebollita morada. Si estás buscando un plato más ligero, pero repleto de sabor, esta es la opción perfecta.

Caligari7

Molletes – Además de los tradicionales molletes gratinados. Caligari también ofrece unos molletes con trocitos de tocino y una salsa de café que no pueden dejar de probar. Pónganles unas gotitas de salsa enchilosa para despertar un contraste aún más sabroso.

Caligari9

¡De verdad no duden en ir pronto! Todos ahí (meseros, anfitriones, baristas) esarán felices de recibirlos y los atenderán con una actitud relajada y amistosa que hace aún más agradable la visita. Además, Caligari es pet friendly, así que pueden llevar a su perrito y sentirse más en casa.

Caligari10

Caligari11

En otra ocasión hablaré más sobre ir por la tarde a comer o tomarse una cervecita, pero en Caligari todo es tan especial, que definitivamente merece más de una entrada en el blog. ¿Ustedes qué piensan? ¿Cuál es su platillo favorito? ¿Qué se animarán a probar la próxima -o la primera- vez que vayan?

IMG_2707

Ubicación: Juan Manuel 1406
Horario: Miércoles a lunes de 10:00 – 23:00 horas (cierran en martes)

Dreaming LA – highlights de mi viaje de verano

LA16LA1Como muchos ya sabrán, me tomé unas cortas vacaciones (¡nunca son suficientes!) para pasar tiempo con mi hermana, mi mamá y una amiga y descansar de un año de mucho trabajo y estrés. Así que casi de un día para otro nos alocamos, agarramos nuestras maletas y nos fuimos a Los Ángeles. No es inusual que una vez al año nos escapemos las mujeres de mi casa y nos vayamos de paseo, pero confieso que en esta ocasión le insistimos a mi papá que fuera con nosotras. Sin embargo, él sabía a lo que íbamos, y muy sabiamente respondió: “si van a ir de compras, me da flojera, mejor no”.

LA28

Así que las cuatro mujeres nos trepamos al avión un martes y aterrizamos en Los Ángeles, lugar que nos vería reír, comer y comprar como locas durante ocho días. Y para que ustedes también compartan un poquito de mi experiencia por allá, hoy les dejo una lista de los lugares más memorables de mi viaje.

  1. Fashion District – Reamente el propósito de nuestro viaje eran las compras. Con la lista tan larga de eventos que tenemos por delante, nos parecía una gran oportunidad para comprar todos los vestiditos y outfits necesarios para cada ocasión. ¡Yo compré mi vestido para la boda civil! Y aunque hay muchísimos centros comerciales y zonas padrísimas para ir de shopping en LA, yo quedé impresionada con el Fashion District, un área llena de locales a donde muchas tiendas van a surtirse de ropa para luego sólo estamparles su etiqueta. Eso sí, tienes que ir con disposición de buscar y con paciencia para encontrar algo que te guste, ¡es tan grande que hay para todos los gustos y preferencias.

    LA25

  2. Beverly Hills – Si más que zonas con tiendas tipo bodegas, tienen ganas de ir a comprar marcas high end o simplemente pasear por un lugar trendy, lleno de restaurantes y cafecitos coquetos, recomiendo que vayan a Beverly Hills. Las calles llenas de palmeras conducen a exclusivos callejones con casas grandiosas, jardines pulidos, automóviles de lujo y tiendas con aparadores padrísimos. ¡Vale la pena caminar por ahí! Sobre todo después de un día maratónico de tiendas, para darse un respiro y disfrutar.
  3. LA22LA23Wally’s at Beverly Hills – Y para continuar en la zona, les platico que una tarde, caminando por Beverly Hills, buscábamos un lugar donde sentarnos a tomar un vino y platicar. Muchos lugares estaban o atascados y llenos de gente o tan vacíos que tampoco eran apetecibles. Al final nos convenció Wally’s, un lugar que por fuera parecía una terraza sencilla, pero que al ingresar, ¡wow, descubrimos que no era menos que una biblioteca de vinos y quesos! No es broma, estanterías llenas de botellas y etiquetas clasificadas con un sistema sofisticado, mesas imperiales para compartir con otros grupos de comensales, un pequeño mercado de carnes frías, quesos, mermeladas y otros productos delicatessen, luces bajas, y una cocina que rumiaba y chisporroteaba con aceites y especias a la vista del cliente.Para no perdernos de toda la experiencia, nosotras pedimos un vino californiano muy recomendable (Maier Family Meritage 2007, Sonoma), una ensalada de berros, betabeles curtidos y huevitos de codorniz y una pizzeta de buffala mozzarela y aceite de trufa exquisita. Además, como que le caímos bien al chef (o mejor digo que como que le hacía ojitos a mi mamá) porque nos mandó cuatro helados de postre como cortesía.

    LA21IMG_2050

  4. Huckleberry’s – Para continuar con el recorrido gastronómico, les cuento que nuestro desayuno en Huckleberry’s también estuvo delicioso. Dimos con el lugar por recomendación de Juan, un amigo que disfruta de comer y fotografiar como yo. ¡Gracias, Juan! Del lugar pequeñito desborda vida y alegría. Las paredes altas son utilizadas como pizarrón para apuntar el menú y los especiales del día, y en la barra donde te atienden tienen desplegados todos los panes dulces y ensaladas para que vayas observando qué quieres degustar. Sí, la dinámica es un tanto diferente en Huckleberry’s: llegas, haces fila, te toman la orden y ya después te ayudan a encontrar un lugar donde sentarte a desayunar. Todo en Huckleberry’s es orgánico (es Los Ángeles, en algún punto tenía que entrar a algún lugar así) y fresco. Yo ordené un Fried Egg Sandwich, altamente recomendable; Gaby pidió Green Eggs and Ham, de verdad muy sabrosos; mi hermana un Grilled Cheese Sandwich,y mi mamá Proscuitto Hash con arúgula y un huevo estrellado. Además saboreamos un Blueberry Ciabatta,un croissant de almendra y nuestros respectivos cafés. Como extra, nos encontramos a Arnold Schwarzenegger desayunando en la mesa de atrás, ¡ja!
    LA20 LA19LA2LA17
  5. Santa Monica Pier – Después de desayunar nos dirigimos al muelle de Santa Mónica, definitivamente uno de mis lugares favoritos durante el viaje. Lleno de juegos mecánicos, una rueda de la fortuna, helados, música, niños corriendo, bañistas y sol, Santa Mónica contagia su espíritu alegre y festivo a quien sea que la visite. Además, a un par de cuadras del muelle hay un montón de tiendas, así que pueden hacerle como nosotras e irse de shopping cuando el sol esté en todo su esplendor y luego irse al muelle a disfrutar de una nieve y a subirse a los juegos y ganar peluches en la feria.

    LA5LA8LA3

  6. Camarillo Outlets – A una hora de Los Ángeles, los outlets en Camarillo no sólo están enormes, sino que están súper bien surtidos. Además, como están un poco más retirados que los demás, no hay tanta gente y puedes comprar las mejores rebajas sin atarantarte. Están como para pasarte todo el día: tempranito desde que llegas y hasta tipo las 18 horas, cuando ya puedes salirte a buscar un lugar rico para cenar.

    IMG_2045

  7. Urth Café – Después de darle con todo a las tiendas en Camarillo, volvimos a Beverly Hills porque yo quería ir a una tienda donde presentía estaría mi vestido para mi boda civil (¡y sí lo encontré ahí!). De camino a dicha tienda, me topé con Urth Café, un lugar que mi amiga Odette Cressler (fanática de la comida sana y deliciosa y en vías de ayudar a un montón de gente con sus programas de ejercicio, síganla aquí) me recomendó muchísimo. Así que decidí aprovechar la casualidad para pedir el Matcha Latté que me sugirió. ¡Estaba delicioso! La fila y la espera valieron la pena al darle el primer traguito de ese té verde espeso y calientito. Perfecto para continuar con la caminata antes de irnos a cenar.

    urth

  8. Il Pastaio in Beverly Hills – Y cuando me terminé mi matcha latté y compré mi vestido, continuamos con la búsqueda de un lugar delicioso para cenar y brindar por el viaje tan bonito que estábamos viviendo. Y justo recordamos que un par de días antes se nos había antojado un restaurante italiano ahí mismo en Beverly Hills, pero estaba tan lleno de gente y teníamos tanta hambre que optamos por dejarlo para otro día. Para nuestra suerte el lunes que fuimos encontramos una mesa desocupada y pudimos gozar de una cena súper rica, acompañada de un vino también muy sabroso. Yo ordené un rigattoni con salsa de tomate y chiles, berenjenas, alcachofas y queso parmesano; mi mamá una ensalada muy fresca; Gaby un risotto con betabel y queso de cabra, y Marifer unos ravioles al dente. El mesero se portó muy amable con nosotros y todas la pasamos tan bien que hasta derramamos unas lágrimas de felicidad.

    LA14

  9. Newport Beach – Nuestro último día en Los Ángeles estábamos en una disyuntiva: ir a Disney (porque Disney es lo máximo del mundo) o terminar de comprar las cositas que nos hacían falta y dar una vuelta por otro lugar. Y aunque sí se nos hacía agua la boca con Disney, decidimos que todavía teníamos algunos pendientes en las tiendas, por lo que optamos por irnos a Newport, donde confiábamos habría tiendas, además de un lugar hermoso que conocer (mi mamá repetía que era bellísimo). ¡Y la verdad que fue una decisión súper acertada! A diferencia de Venice Beach, lugar al que íbamos con altas expectativas, pero que no terminó enamorándonos, Newport resultó ser un pueblo pintoresco, a la orilla de la playa, con un boardwalk lleno de jóvenes patinando, niños en bicicleta y familias alistando sus sombrillas para meterse al mar. Nosotros rentamos unas de esas bicis/carros para cuatro personas y dimos la vuelta hasta que el sol nos agotó y el cuerpo nos pedía una cerveza helada. ¡Vale muchísimo la pena ir a conocer! Y aunque ya no fuimos de compras ahí, regresamos a la ciudad justo a tiempo para terminar todos nuestros pendientes.

    LA13LA9LA12 LA11 LA10

  10. Downtown Glendale/La Americana – Nuestro hotel estaba ubicado en Glendale. Una zona súper bonita al norte de Los Ángeles, llena de tiendas, restaurantes, cafeterías y un centro comercial enorme, además de que estaba súper bien ubicada y a cortas distancias de todas las atracciones de la ciudad. Así que ahí teníamos todo a la mano: desde Bloomingdales y Nordstrom, hasta un Marshalls; desde un Porto’s Bakery y un Cheesecake Factory, hasta los afamados Sprinkles Cupcakes (yo me comí uno sabor Chocolate Marshmallow); Urban Outfitters, Madewell, Free People, Sephora, Victoria Secret, en fin, todo a un par de cuadras caminando del hotel. Y no es que sólo sean las tiendas las que nos llamen la atención, sino que el lugar te invita a pasear: una fuente que baila, sombrillas, perros paseando, jardines verdes. No pudimos quedarnos en un mejor lugar.

    LA15

¿Cómo ven? ¡Nos la sabemos pasar padrísimo! Durante la semana comimos delicioso, tomamos vino, compramos y compramos y conocimos lugares a los que sin duda quiero regresar. Lo bueno es que el próximo año tendré una corta vida en California, por lo que aprovecharé para visitar estos lugares y un par que todavía están en mi lista, como el Griffith Observatory, el LACMA y claro, Disney.

LA7 LA6 IMG_2176