Injusticia y poesía en El Llano de Rulfo

Comencé el 2019 regresando a uno de mis viejos amores: Juan Rulfo. Su novela corta Pedro Páramo es mi libro favorito de todos los tiempos, y ya era hora de que también conociera a fondo su libro de cuentos El Llano en llamas. ¡Qué chistoso que me había tardado tanto en leerlo! Digo, ya antes había tenido una probadita deliciosa con “No oyes ladrar los perros”, pero a pesar de considerarlo como un maestro de la literatura, no había tenido el valor de leer toda su compilación. Aquí entre nos, tenía miedo de que no cumpliera mis expectativas, de que después de años de adorarlo, el escritor jalisciense terminara por decepcionarme… ¡Tan tonta!

El Llano en llamas confirmó mi apasionada admiración por el autor de Sayula. Con sus 17 cuentos ambientados durante la Revolución y post Revolución Mexicana -la Guerra Cristera incluida- Rulfo, con maestría de un lenguaje poético aunque a primera vista coloquial, logra retratar la condición desolada, seca y engañada de los campesinos de la época.

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El cuento que abre la antología: “Nos han dado la tierra” dispone el tono que impregna al resto del libro. Cuatro campesinos atraviesan un llano caliente, estéril; un llano que “no es cosa que sirva. No hay conejos ni pájaros. No hay nada”, pero que, sin embargo, es la tierra que el gobierno les ha dado para que la siembren, para que de ahí vivan. “Tanta y tamaña tierra para nada”, los hace quejarse Rulfo para denunciar la injusticia de la reforma agraria.

Quizá mi cuento favorito es “Talpa”. La esposa y el hermano de Tanilo llevan al joven campesino a Talpa para que la virgen le cure sus ampollas moradas. O ese es el motivo oficial, porque la realidad es que quieren llevar a Tanilo a Talpa para matarlo. Quieren que muera para alimentar la pasión que sostienen a sus espaldas. Pero la culpa aniquila y Rulfo lo sabe. La traición es un pesado desconsuelo y a lo largo del cuento, el jalisciense nos revela sus consecuencias, sus penas y su poesía.

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El último cuento que les antojaré (finalmente, lo que a mí me interesa es que de aquí corran a comprar el libro y lo disfruten) es “Es que somos muy pobres”. “Aquí todo va de mal en peor”, comienza a narrar el hijo de una familia agricultora. Así con ese tono lóbrego, coloquial y tan sincero, Juan Rulfo nos ubica en la angustia que siente un hogar después de una irascible tormenta. Y como que se arruinen los cultivos de cebada no es desgracia suficiente, también se ahoga la vaca de la hermana chica. Y perder la vaca es que la niña lo pierda todo: el animal, el dote, el deseado matrimonio, la alternativa a la prostitución… ¿Qué irá a pasar con la niña? El autor nos responde con un sollozo y nosotros nos apachurramos el corazón.

Así son los cuentos de El Llano en Llamas, desoladores, injustos pero tan humanos; representantes del México de la Revolución, pero también de las disparidades de nuestro México actual. La prosa de Rulfo es exquisita y su estilo de confesionario, de plática entre compadres, te arropa y consigue transmitirte la aflicción de sus personajes. No me canso de invitarlos a que lo lean, a que lo saboreen.

Si les interesa comprar el libro lo consiguen por sólo $108.00 pesos en Amazon o en librerías como El Sótano.

Platíquenme si han leído a Rulfo. ¿Cuál es su cuento favorito? ¿Ya leyeron Pedro Páramo? ¿Qué otros autores mexicanos disfrutan? Ya saben que me encantan leer sus comentarios.

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