Descubre Oaxaca: top 8 cosas que hacer en esta mágica ciudad

La magia de Oaxaca permanecerá en tu corazón. Entre sus calles azules, amarillas, rosas; sus monstruos danzantes en todas las estanterías; sus mercados rebosantes de chapulines y grillos; y los tragos ahumados de mezcal entre campanadas de templos antiguos, Oaxaca enamorará a todo quien se deje perder en sus caminos.

Oaxaca’s magic will remain forever in your heart. Among its blue, yellow, pink streets; its dancing monsters in store shelves; markets bustling with crickets and grasshoppers; and smoky mezcal drinks, Oaxaca will enamore anyone who allow him or herself to get lost in its streets. 

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Julio es el mes de la Guelaguetza (celebración indígena-católica que se celebra con grupos de diferentes regiones), así que si tienen suerte como nosotros, podrán ver bailes y celebraciones como esta. // The Guelaguetza festival (an indigenous-Catholic festivity) is celebrated in July, so if you are lucky you will get to see dances, parties and caravans on the street!

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Y para que ustedes también puedan vivir una experiencia inolvidable, quiero compartirles mi top de actividades y experiencias en esta hermosísima ciudad.

And so you can live this amazing experience too, I am sharing with you my list of best activities and experiences in this gorgeous city. 

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1. Vive Oaxaca – Oaxaca se vive caminando. Recorriendo sus calles descubrirás patios hermosos, recintos culturales, bordados delicados. Deja que el ritmo de la ciudad te guíe y camina sin itinerario y sin prisas durante una tarde, ¡un día entero! Así yo descubrí el interactivo Museo de la Filatelia, el resonante Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, la tienda de ensueño de Silvia Suárez y muchas botellas de mezcal.

Oaxaca is best lived by walking. Roaming its streets and alleys you will discover charming patios, cultural spaces, delicate embroidery. Let the rhythm of the city guide you and walk without rush or itinerary for a whole afternoon, a whole day! That’s how I discovered the interactive Museo de la Filatelia (Stamp museum), the resonating Contemporary Art Museum, the dreamy clothes at Silvia Suárez and lots of bottles of mezcal. 

2. Monte Albán – Entre montes y selvas del paisaje oaxaqueño, un brote esplendoroso de cultura mesoamericana dio inicio a la vida zapoteca. Y a tan sólo 30 minutos del centro histórico de la ciudad, tú puedes ir a deslumbrarte con la zona arqueológica que preserva la vibra e intelectualidad de esta cultura. Porque los zapotecas (a diferencia de lo que promueve nuestro desafortunado malinchismo mexicano) eran un pueblo educado: interesados en cuestiones médicas, en las artes, en la orfebrería, la gastronomía, ¡la música! Así que ir a explorar esos montículos cubiertos de pasto que alguna vez fueron pirámides, centros ceremoniales, canales y juegos de pelota vale totalmente la pena.

Amidst the hills and the jungle of the Oaxacan landscape, a splendorous sprout  of Mesoamerican culture gave birth to the Zapotec tribe. And only 30 minutes away from downtown Oaxaca, the beautiful archeological site of Monte Alban still preserves the vibe and intellectual wisdom of the people who built it. Because the Zapotecs were educated people: curious of medical advances, of arts, of jewelry, of gastronomy, of music! So exploring these mounds and pyramids that once where ceremonial centers, canals, ball game courts and even homes, is totally worth your time.  

3. Templo y Convento de Santo Domingo – El Templo de Santo Domingo es posiblemente una de las iglesias más impresionantes y hermosas que conozco. De techo alto, de numerosas capillas y de un retablo cubierto en su totalidad de figuras de oro y pinturas, Santo Domingo es digno de visita y admiración.

The Church of Santo Domingo is possibly the most impressive and beautiful sanctuary I have ever seen. With a tall ceiling, numerous chapels and an altarpiece totally covered in gold figurines and paintings, Santo Domingo will inspire more than one sigh. 

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El museo que alberga el convento, el Museo de las Culturas, relata de una forma sencilla e ilustrativa la historia de Oaxaca desde sus culturas prehispánicas hasta su conquista. Además sus largos y sobrios pasillos abrazan un patio lleno de belleza.

Also, the monastery adjacent to the Templo, the Museo de las Culturas, hosts a museum that narrates in a simple, but interesting way the state’s history, from its Prehispanic cultures to the Spanish invasion. Besides, just the architecture: the long sober halls, the chirping fountain in the middle of the patio. 

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4. Jardín Etnobotánico – Caminar por parques y arboledas es uno de mis pasatiempos preferidos. Así que visitar el Jardín Etnobotánico era parada obligatoria en mi itinerario. Ubicado en Reforma, esquina con Constitución, en el corazón de la ciudad, este pedacito de cielo alberga cientos de especies originarias y endémicas de todos los climas y regiones de Oaxaca. Es impresionante sentir cómo suben y bajan las temperaturas con tan sólo el cambio de árboles y plantas en cada cuadrante. Y aunque si visitas el Museo de las Culturas podrás observar distintos ángulos de este jardín, no hay como recorrerlo. Tan sólo la monumental pared de cactáceas es merecedora de tu tiempo.

Walking through parks and streets full of trees is one of my favorite things to do. So visiting the Jardín Etnobotánico was an obligatory activity on our itinerary. Located in Reforma, corner with Constitución (heart of the city), this piece of heaven shelters hundreds of species endemic from the different regions of Oaxaca. It’s stunning to feel how the temperatures ascend and descend just with the variation of trees and plants in each quadrant of the garden. And even when your visit to the Museo de las Culturas will give you a glance at different angles of the area, there’s nothing like wandering it. Just the monumental cacti wall is deserving of your time.

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5. Hierve el Agua – Si tienes un espíritu aventurero y deseos de paisajes fantásticos, Hierve el Agua cumplirá todas tus expectativas. Y es que cascadas petrificadas de más de 200 metros de altura, y manantiales de aguas frescas con caminos a relieve, todo enclavado en un risco con paisaje salvaje, son motivo suficiente para impactar a cualquiera.

If you are an adventurous spirit in search of fantastic landscapes and views, Hierve el Agua will fulfill all your expectations. How could you not be awestricken by 200 meter tall petrified waterfalls and fresh water springs with high relief details, all pending from a cliff surrounded by wild scenery. 

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Hay distintas maneras de llegar a este destino a tan sólo una hora y 30 minutos de la ciudad de Oaxaca: rentar un carro ($1,500 pesos aprox.), en taxi (te cobran $200 pesos por hora), o en uno de los muchos tours que querrán venderte en el centro. Nosotros tomamos el tour que, por 350 pesos con transporte y comida incluidos, no sólo nos llevó a este fenómeno natural, sino al fantástico árbol de Santa María del Tule, ¡que con una circunferencia de 42 metros es el más grande de su especie!

There are different ways to get to Hierve el Agua. Only one hour and 30 minutes away from downtown Oaxaca, you can opt to rent a car (about $1,500 pesos); take a cab (about $200 pesos per hour); or purchase one of the many tours that for only $350 pesos (transport and food included) will not only take you to this natural phenomenon, but to the breathtaking Tule tree in Santa María del Tule, with a circumference of 42 meters, the biggest of its type! 

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¿Cuánto tiempo recomiendo estar en Hierve el Agua? Yo diría que para tomar fotos con calma y meterse un rato a las pozas de agua, la hora y 20 minutos que te dan en el tour es más que suficiente. Ahora que si quieres hacer una caminata tipo trail a las segundas cascadas, sí necesitarías al menos 40 minutos más.

How much time should you spend in Hierve el Agua? I’d say that the hour and 20 minutes that the tour allows is enough to take incredible pictures and even take a dip into the pools of fresh water. But if you want to trod the trail that leads to the second waterfall, you should plan on staying 40 minutes more. 

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Hierve el Agua

Decidas lo que decidas, puedo asegurarte que lo que comenzó como escurrimientos de agua carbonatada hace millones de años y ahora guiña como seductivo atractivo turístico, permanecerá toda la vida en tu corazón.

Whatever you decide, I can assure you that what started as runoffs from carbonated water millions of years ago and now winks as an attractive tourist site, will resonate forever in your heart. 

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6. Comer/Eat – Una de las herencias culturas más importantes de Oaxaca es su gastronomía. Su ubicación privilegiada ha consentido la cosecha y el acceso a productos, hierbas y especias de las que probablemente jamás has oído, ¡y mucho menos probado! Así que deja que Oaxaca conquiste tu barriga, y tal como platiqué en la entrada pasada, emprende un recorrido culinario que jamás olvidarás. Adéntrate en los mercados y prueba los chapulines y el mole negro; entra en una antojería como Zandunga y prueba las tlayudas; descubre el helado de queso de cabra y hierba santa en Manolo; tómate un chocolate calientito en el Quinta Real o un tejate en la plaza de Santo Domingo; vaya, ¡que hasta los esquites en Oaxaca saben mejor!

Oaxaca’s gastronomy is fundamental to its heritage. The state’s privileged location has allowed for the growth and harvest of produce and herbs that you’ve probably never heard of, much less tried! So let Oaxaca seduce your tripe. And just as I suggested (commanded!) on my last post, embark a culinary tour you will never forget. Step into Oaxaca’s markets and try the crickets, worms and mole negro; enter a fonda or kitsch spot like Zandunga and savor a tlayuda; discover the goat cheese and hierba santa ice cream at Manolo’s; sip hot chocolate at Quinta Real and drink tejate in the main plaza. I mean, even corn tastes better in Oaxaca!

7. Tomar mezcal/Drink mezcal – Más del 90% del mezcal se produce en Oaxaca, así que no es de extrañarnos que el estado esté directamente asociado con esta bebida alcohólica de agave. Así que sí, tomar mezcal, catarlo, degustarlo, experimentarlo en su máxima expresión artesanal es obligación de todo viajero por Oaxaca. Y quiero invitarte a que no te limites a tomarte un mezcal en el restaurante coqueto donde comas o cenes. ¡No! Realmente, la manera de aprender y disfrutar más es probando. Es aprovechar la abundancia de expendios y cantinas para entrar en ellas, absorber el panorama y movimiento de las calles y pedirle al bartender que te ayude a escoger un mezcalito  que sea de tu agrado. Y por cada bar, otro mezcal. Sólo así descubrirás que el mundo del mezcal es mucho más que un espadín joven.

More than 90% of mezcal is produced in Oaxaca. So it is to no surprise that this Mexican state is directly related to this alcoholic beverage. So, yes: drinking, tasting, sampling and experimenting mezcal in its most artisanal expression is a responsibility for every traveler that visits Oaxaca. And I want to insist, that you mustn’t limit yourself to one drink at a fancy restaurant while you have lunch or dinner. No! The best way to learn and enjoy mezcal is by drinking and drinking and drinking. So make the most of the abundance of bars, cantinas, mezcalerias and expendios: walk inside, take in the bustling streets and ask the bartender to pick out a mezcal you might enjoy. And for every bar, another mezcal. 

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Yo tuve la fortuna de ir a Santiago Matatlán a la destilería de Los Danzantes y Alipús, y allí conocer todo el proceso de producción de la bebida, además de que catamos más de nueve variedades diferentes.

I had the privilege to visit Los Danzantes’ distillery in Santiago Matatlán, to learn and witness the production of this Prehispanic beverage. Plus, I got to taste more than nine different varieties!

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Otro lugar ideal para adentrarte al mundo del mezcal, es en Los Amantes, un expendio en Allende 107, decorado con flores de papel picado de colores, botellas de cristal, máscaras de animales, pinturas de mujeres desnudas y los remanentes de muchísimas botellas de mezcal. Pide la degustación y la bebida de la casa, no te arrepentirás.

Another ideal place to discover mezcal is Los Amantes: an expendio in Allende 107 decorated with colorful paper flowers, crystal bottles, animal masks, paintings of nude women and the remainders of old bottles of mezcal. Ask for the tasting and the drink of the house; you won’t regret it!

8. Otros lugares – Los cinco días que visité Oaxaca fueron insuficientes para explorar todos los lugares y pueblitos a sus alrededores. Sugiero que planeen bien sus tiempos para que expriman sus horas y minutos lo más que puedan y consigan un balance entre saborear las comidas y los espacios con calma y madrugar para conocer lo más que puedan. Otros lugares merecedores de su atención son: Teotitlán (el pueblo donde tejen los tapetes, pies de cama y almohadones), San Antonio Arrazola o San Martín Tilcajete (pueblos donde cobran vida los alebrijes), San Bartolo Coyotepec (donde te enseñan sobre la elaboración del barro negro) y Mitla (otra zona arqueológica distinguida por sus grecas).

The five days I stayed in Oaxaca were just not enough to explore all the small towns and pueblos in its surroundings. I suggest you plan ahead and divide your time wisely so that you can make the most of every hour and minute you posess. And also so that you can achieve a perfect balance between savoring a meal with calm and peace, and running around like crazy trying to go to all the magical places. Other villages and places deserving of your attention are: Teotitlan (where quilts and bags and rugs are woven), San Antonio Arrazola or San Martin Tilcajete (where the crazy demon figures -alebrijes- come alive), San Bartolo Coyotepec (where you learn how black barro is made) and Mitla (another archeological site).

Así que ya lo saben, Oaxaca vibra de una forma muy especial. Y este rinconcito de nuestro hermoso país está esperando ansioso so visita.

So now you know, Oaxaca pulses in a special way. And this beautiful nook within Mexico is awaiting your visit. 

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Nicksan: deleite japonés en Nuevo Vallarta

¡El verano llegó! Y con él, el éxodo de tapatíos a las hermosas playas de Vallarta y la Riviera Nayarit. Así que qué mejor que este momento para dejar un poco de lado los viajes internacionales y darles una súper recomendación para cuando visiten este paraíso nacional. Y es que para muchos, un viajecito local es la opción más fácil, práctica (¡económica!) y lograble en estas fechas. Porque aunque muchos de nosotros ya no estemos en prepa o la universidad y disfrutamos de veranos libres y extensos, siempre hay manera de convencer al jefe de que te regale un día para que puedas gozar de una vacación de fin de semana.

 Summer is here! And with it, the unstoppable exodus of people from Guadalajara to the beautiful beaches of Puerto Vallarta and the Nayarit coast. So what better time than this to leave all my international travels aside, and share with you an amazing recommendation for your next visit to this national paradise. Because, even though most of us don’t enjoy anymore of the long summer breaks that high school and college allow, we can always manage to escape a day from work and relish on a weekend getaway. 

 Además Vallarta es hermoso y siempre se presenta como una gran opción de playa, relax y hasta exploración gastronómica.

Plus, Vallarta is gorgeous! And it always presents itself as a perfect choice for relaxing, laying down in the sand and even for some foodie explorations. 

¡Y hoy les tengo una sugerencia especial! Ya sé que a todos nos encantan La Dolce Vita, La Leche o unos buenos mariscos como Los Titi’s cuando paseamos por la zona. Pero Puerto Vallarta, y en este caso, Nuevo Vallarta, ¡ofrecen mucho, pero mucho más! Así que si quieren salirse de lo típico, los invito a que se aventuren un día a Nicksan, será el nuevo clásico en su lista.

And I have a special suggestion today! I know we all enjoy the Dolce Vita, La Leche or a bountiful plate of seafood at Titi’s when we are in town. But Puerto Vallarta, or in this case, Nuevo Vallarta, have so much more to offer! So let’s step away from our comfort zone and dive into the delicious kitchen of Nicksan. I promise you it will become another classic on your list. 

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Ubicado en Marival Residences Luxury Resort de Nuevo Vallarta (Paseo de los Cocoteros 53), Nicksan te espera con una fusión deliciosa entre lo japonés y lo mexicano.

Located in Marival Residences Luxury Resort in Nuevo Vallarta (Paseo de los Cocoteros 53), Nicksan awaits for you with a distinctive fusion of the Japanese and the local. 

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Para empezar, unos drinks/To begin, a few drinks

Siéntate donde estés más a gusto. Yo siempre opto por la barra porque me fascina ver cómo el chef trabaja los rollos y demás platillos fríos. Ordena tu bebida favorita o pídele al bartender que te prepare alguna especial de la casa, como el martini de lichi o té verde. En esta ocasión yo quería algo fresco y cítrico, así que me fui por un mojito frappé. También ordené un agua mineral, para hidratarme.

Sit down wherever you like. I always opt for the sushi bar just because I get to admire how the chef slices and prepares all the sushi rolls and crudos. Order your favorite drink or ask the bartender to prepare you an in house special, like the lychee or green tea martinis. This time around I craved something fresh and citrusy, so a Frappé Mojito was the perfect choice. 

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Mi mamá pidió una margarita clásica/My mom went for a classic margarita

Entraditas/Starters

Para abrir el apetito (no que alguna vez lo tenga cerrado) ordena unas tostaditas de atún. ¡Son tan sabrosas, que no sorprende la cantidad de órdenes que salen de la barra de crudos! El atún va molidito, casi como de tartar, y se corona con cebolla morada encurtida, cebollín y ajonjolí.

To get your appetite going (when is it not?) order the tuna tostadas. They are so rich and yummy, the amount of orders flying by the bar do not surprise me!

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Los Tomatitos son otra especialidad muy popular: rebanadas de atún fresco rellenas de spicy de calamar al tempura, una lajita de aguacate y salsa de la casa.

Tomatitos are another house specialty: slices of fresh tuna filled with spicy tempura calamari and an avocado sliver.

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Tomatitos

El sashimi Serranito es uno de mis favoritos (aunque en eta ocasión no lo ordenamos): láminas de pescado blanco bañadas en salsa de chiles y decoradas con una rodaja de chile serrano, ¡espectacular!

The Sashimi Serranito is one of my favorites too; however, we did not order it this time around… But you definitely must try it: white fish sliced finely and soaked in a chili, lime, soy sauce, and decorated with serrano pepper; spectacular!

O si bien prefieres una entrada caliente, opta por las Gyozas hechas en casa. Van rellenas de callo y camarón y bañadas en una salsa verde picosa.

Or if you rather begin with a hot starter, the home made Gyozas will be an excellent choice. They come filled with shrimp and scallops, over a green spicy salsa.

 

 

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Gyozas

Fuertes/Entrées

Ya saben que yo soy fanática de los crudos, así que nigiris, tiraditos, rollos de sushi con pescado fresco… siempre habrá algo que sepa a mar en mi elección. Los rollos Maguro Limón y Sake de Limón Amarillo (¡con salmón noruego!) fueron los estelares de nuestra noche. El primero lleva atún por dentro y por fuera, aguacate, aceite de oliva y una rebanada de limón verde para darle un punch cítrico a tu paladar.

I’m a sucker for all things raw, so nigiris, sushi rolls or sashimis will always be seen at my table. The Maguro and the Lemon Sake Rolls where the night’s stars. The first comes with tuna, avocado and a small slice of lime on the outside; sprinkled with olive oil and soy sauce, each bite explodes with citrus flavors in your mouth. 

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Maguro Limón

El segundo lleva de camarón tempura al centro y salmón de alta calidad por fuera, además de rodajas de limón amarillo, aceite y soya picante: ¡una exquisitez!

The second roll comes with shrimp tempura inside, Norwegian salmon and a slice of lemon on the outside, and spicy soy sauce for an exquisite balance.

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Sake Limón Roll

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Al fondo se ve mi Mojito Frappé/You can see my Frappé Mojito in the background

Si te quedas con hambre pide un Rollo Negui, que también tiene camarón tempura por dentro, pero atún y un toque de trufa por fuera.

If you still have room for more, order the Negui Roll, which comes with tuna and truffle oil on the outside.

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Negui Roll

Para cerrar/To close

Una buena cena no está completa sin un postre. Y como yo no tengo llenadera, ¡en esta ocasión terminamos por comernos tres!

A well rounded dinner is not complete without dessert. And since my hunger has no limits, we ended up eating three!

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Tres postres/Three desserts

El primero fue un rico helado frito con jarabe de chocolate. El segundo una copa de helado de vainilla con gelatina de café y un toque de licor. Y mi favorito: un brownie calientito, también con helado de vainilla, y una salsita de frutos rojos: ¡el cierre perfecto a nuestra noche!

The first treat was a scoop of yummy tempura fried ice cream with chocolate syrup. The second sweet was a glass of vanilla ice cream with coffee jelly. And, the best came last: a warm chocolate brownie, also with a scoop of vanilla ice cream, and a berry coulis.

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Helado frito/Tempura fried ice cream

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Nieve de vainilla con gelatina de café/Vanilla ice cream with coffee jelly

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Brownie calientito/Warm brownie

Así que ya lo saben, la próxima vez que visiten Vallarta aprovechen para deleitarse con los sabores que este restaurante propone: un maridaje increíble entre las técnicas japonesas y el picor mexicano.

So now you’ve got all the info and must make the most of your next visit to Puerto Vallarta and the nearby beaches! 

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Días de Navidad mexicana

Como muchos de ustedes que me siguen y me leen ya sabrán, me tomé los últimos días del año para ir a visitar a mi familia y amigos a mi México querido. Y es que para mí no hay mejor lugar para pasar la Navidad que donde están tus personas favoritas. Así que después de una semana de posadas y amigos y tacos y todos los antojitos que se cruzaran por mi estómago, tomamos carretera a Vallarta, uno de mis sitios preferidos en el mundo.

Ya les he mencionado antes que para mí los últimos días del año son de reflexión profunda: repaso con minucia mis logros y fallas del año que se queda atrás, escribo, lloro un poquito, me río, me aprieto el corazón. Pero también los gozo. Y más mientras estoy en compañía de mis papás y de mi hermana, de mi Panzón que nunca me deja sola, de mi abuela y mis tíos y mis primas y mis tías, y hasta de Django, que aunque llegó a la Casa 7 cuando yo ya había partido, me ha permitido chiquearlo y amarlo como si viviera en su mismo hogar.

Hoy quiero compartirles algunos de los momentos más lindos de esta Navidad (en el siguiente post les platicaré más a detalle sobre el resto de estos quince días de arena, sal, palmeras y amor).

¡Ah! ¡Antes de las fotos! Quiero darles un poquito del ambiente navideño que se vive en mi familia. Desde que yo recuerdo, he pasado cada tercer año la Navidad con los Abaroa. Cuando éramos chiquitos, las festividades solían llevarse a cabo en Manzanillo, un lugar que para siempre tendrá un huequito muy especial en mi corazón. Llegábamos todas las primas, y un único primo, a casa de mis Titos (mis abuelos) vestidos con los atuendos de pastorcitos que nos había cosido mi abuela. ¡Era tan emocionante! Y así, la noche del 24 se nos iba comiendo dulces y galletas, pidiendo la tradicional Posada con velitas en las manos (unos afuera en el jardín, los otros respondiendo desde la casa), insistiendo en que ya era hora del tan ansiado intercambio, haciendo el intercambio, cenando pierna casera hecha por mi abuela y buñuelos, tronando cohetes a la orilla de la playa, y abrazándonos en la función de fuegos artificiales a las 12 en punto.

Hoy, las navidades con los Abaroa ya no son en Manzanillo, ni cantamos posada, ni tronamos cohetes a la orilla del mar. Sí, son diferentes, pero igual de especiales y divertidas: con la misma emoción de saber quién te dará un regalo en el intercambio, con nuevos miembros familiares, con juegos retadores y divertidos, con copas y copas de vinos, y con los mismos abrazos sentidos y apretados a las 12 en punto. Así que, sin más, les dejo aquí las fotografías; espero las disfruten y logren absorberles la alegría que me otorgaron y siguen regalando a mí.

Recorro el 2016

Pareciera que cada 365 días (o 366 de vez en vez) me siento frente a la computadora o un cuaderno o simplemente en el carro mientras cruzamos alguna calle transitada en nuestro recorrido a alguna fiesta, cena o discoteca, y reflexiono sobre el año que dejo atrás. Pienso en los libros que leí (este año fueron pocos, confieso), en los restaurantes que visité, en las amistades que gané y aquellas que nutrí -o también dejé morir-, en los regalos que envolví y en aquellos que me sorprendieron. Pienso en los viajes: en amanecer entre copos de nieve y la sensación de la escarcha bajo los esquís; en la sal de Playa del Carmen y las aguas iridiscentes de Bacalar; en el clink clink de los casinos y el baby doll que escogí con mi mamá y mi abuela. Pienso en los paseos por las montañas de California, en tantos vientos acariciados con la ventana del coche abajo, y en el recorrido por Coronado que hice en bicicleta con mi familia después de que desempacara la mitad de mi vida en un clóset insuficiente. Pienso en Cancún: en atravesar un camino de jungla con los pies destrozados de tanto bailar una noche antes y llegar al cuarto de palapa y mosaico donde amaneceríamos y dormiríamos desbordantes de amor. Pienso en Venecia, en la costa italiana, en el castillo que Maximiliano erigió en Trieste y en los templos rotos de Corfu. Pienso en el mar, en el azul mañanero y su profundidad durante las horas de amarnos. Pienso en Dubrovnik, en los techos rojos y la ropa colgada al sol, que junto con cada ladrillo de aquella muralla orgullosa cuidaron de nuestros besos y carreritas. Pienso en aquel ocaso, aquel que sobre los viñedos de La Toscana me ensanchaba el pecho, haciéndole un hueco más grande al corazón que tenía prisa por escapar. Pienso en Cinque Terre y los bolillos con jitomate y jamón que nos comimos mientras admirábamos los reflejos de océano y luz en cada casita de color. También pienso en la carretera que nos llevó a Lago di Como, en la champaña que descorchamos y nos tomamos en el balcón; pienso en Milán y en nuestro paseo en góndola en nuestro último día en los canales del Veneto. Pienso en San Diego, en cargar mi playera de México hasta la punta de Rock House Mountain y agitarla como diciendo “¡aquí sigo y tú en mi corazón!”. Pienso en la playa, en la costa escarpada de La Jolla, en  la extensión gris de Los Ángeles, en los taquitos Providencia que en un regreso volví a comer. Pienso en el sol de Tijuana, en los tacos de langosta de Puerto Nuevo y en la gripa que me quiso dar después. Pienso en mi México: en nuestro regreso a casa porque nos quedamos sin una, en la escapada que nos dimos a Tapalpa y y las vacas y los toros que por un ratito nos compartieron su lugar. Pienso en San Miguel de Allende: en sus tiendas y restaurantes frescos, en la silla de mimbre que en una galería fingí querer comprar; pienso en sus monos de papel maché, en la novia afuera de la iglesia, y en sus callejones y miradores que nos velaron mientras regresábamos borrachos y a carcajadas después de tanto caminar. Pienso en el castillo que volví a visitar pensando en mi abuelo. Pienso en Panamá. En sus rascacielos interminables y la vista que desde el 60 tengo al mar. Pienso en los archipiélagos: en aguas calmas y estrellas de mar que conocí por primera vez con mi mamá, que no entendía por qué los kiwis me costarían 60 pesos de ese momento en adelante. Pienso en Colombia, en descubrir un Medellín verde y amable y en hacer lo posible por acabar con una bandeja paisa que tanto disgusto me terminó por dar. Pienso en trepar y sudar 740 escalones para admirar la tierra partida en islotes, las aguas verdes -espesas desde de lo alto-, las nubes frondosas. Pienso en Cartagena: en el sopor envolviente, en los patios de los restaurantes, en la panga que nos llevó a Rosario, en el aguardiente en garrafa y en el aguardiente en tetrapack. Pienso en los muchachos de los tambores, en los disloques de cadera excitantes en el centro de la plaza. Pienso en caminar por sushi sola una noche y en el bikini y la bolsa que me regalaste. Pienso en regresar. Pienso en Casco Viejo: en la pasta con trufa que disfrutamos y la botella de vino que nos impidió pasar del restaurante al bar; en la boutique de chocolates donde me tomé un café y en la terraza que nos invitó a cenar. Pienso en Bocas del Toro: en convertir mi intuición de que cada playa es un paraíso en certeza mientras te observaba lanzar un palo de un lado a otro del cayo como si fueras un niño que sólo quisiera jugar. Y finalmente pienso en Vallarta -de donde escribo ahorita entre lágrimas y llena de humildad. Mi Vallarta tan azul y hermosa como siempre: en sus playas escondidas y verdes que mi hermana me revela, en sus atardeceres rosas, en las tortugas amorosas, en las caminatas por la arena, en Django revolcado por las olas -pero nunca soltando el frisbee de su boca-, en abrazar a mis papás, y en las ballenas que cada diciembre vienen a bailar, a ayudarme a recordar y revivir el año para que llena de agradecimiento, y siempre con un toque de melancolía, no tenga miedo de soltar.