El centro, mi abuela y una calandria

buren1

Sofi mi prima tuvo la iniciativa de invitar a mi abuela al Instituto Cabañas la semana pasada. Y a sabiendas de que yo soy fanática de ir al centro, me invitaron también. Al final, el plan contagió a mi hermana y a mi mamá y planeamos para ir juntas algún día de la semana. Si tienen ganas de ir a conocer yo recomiendo que vayan un martes, ya que la entrada es gratuita ese día. Nosotras, por cuestiones de horarios terminamos visitando el sitio el miércoles por la mañana. Nos fuimos tempranito, mi abuela nos había dicho: “nos vamos desde a desayunar. Las quiero llevar a un restaurante antiguo”.

hotelmorales

 

El miércoles a las 9:30 salimos de su casa y manejamos hasta el Centro Histórico de la ciudad. Hotel Morales, dijo que se llamaba, ¡qué conveniente, ja! En realidad, el lugar solía ser la Casa Verea, pero con la llegada del tren se transformó en hotelito para recibir a los visitantes. Ubicado en av. Ramón Corona 243, esquina con Prisciliano Sánchez, ofrece una vista preciosa al Jardín de San Francisco. Desayunamos ahí: molletitos con frijoles y pan francés con azúcar, canela y fresas. En la esquina del patio interior, un pianista tocando un vals. Había algo en el ambiente, más allá de la clara disposición que las mujeres de mi familia y yo teníamos por disfrutar la frescura de la mañana, el hotel, los arcos, el techo, los muebles, todo nos iba preparando para disfrutar por unas horas de una Guadalajara distinta.

 

hotelmorales2

gdl1

Salimos del Hotel con la intención de caminar hasta el Instituto Cultural Cabañas (unas ocho cuadras de distancia), pero a cinco minutos de camino mi hermana rememoró su infancia y djio: “algún día deberíamos pasear en calandria”. ¿Sí quieren? ¿Sí? Y no tardamos ni quince segundos en cambiar el curso hasta el Jardín San Francisco. Mi madre quiso negociar con el calandrero (¿a alguien le sorprende?), pero mi Tita no le dio chance. ¡Cuando menos pensamos ya se trepaba a otra calandria estacionada y no nos dio opción! Creo que este fue mi momento favorito de todo el día: ver a mi abuela tan decidida, tan dispuesta a pasarla bien, a enseñarnos desde la calandria dónde tomaba nieve en los portales. Deberíamos hacerle caso más seguido a nuestras abuelas.  Continue reading