5 aprendizajes desde que me comprometí

engaged1Evitaré que esto suene a conferencia de auditorio para la superación personal. Esto para nada es una cátedra y mucho menos un mantra de vida, sólo una breve lista -o reflexión- sobre lo que he aprendido en los últimos meses.

  1. Estar formalmente comprometida cambia tu vida – y no lo digo sólo en el sentido de que ahora usas un anillo -si tienen la misma suerte que yo, hermoso- en tu anular izquierdo, sino que de pronto todo se vuelve real. Después de los primeros 15 días, en los que duermes poco e imaginas mucho, la implicación y verdadero significado del compromiso comienzan a instalarse en el cuerpo y la cabeza; porque casarte no es tener una boda, casarse es decidir hacer tu vida junto a quien amas; formar una familia junto a quien amas; compartir esfuerzos, alegrías, penas y enojos junto a quien amas. En mi caso, casarte es saber que te mudarás de país, que quizá cuando tengas hijos serán “los primos que viven lejos”, que podrían pasar muchos años y seguirás sin volver, pero casarte también es saber que todo eso, aún con la congoja repentina, está muy bien y es muy emocionante porque lo harás con la persona con quien quieres estar.engaged2engaged3
  2. Planear una boda es mucho trabajo – y no lo digo sólo por mí, que la mitad del día lo dedico a fantasear con velas, follajes, valses, cubiertos, vestidos, ceremonias y arreglos florales- lo digo por todas las personas involucradas en el proceso, en especial por mi mamá. En dos meses y medio esa señora a la que adoro con toda mi alma y yo hemos recorrido aproximadamente cinco salones de eventos, siete iglesias y templos, nueve tiendas de vestidos -algunas en repetidas ocasiones-, tres oficinas de banqueteros, una expo que dejó mucho que desear, un almacén de producciones de luz y sonido, y tres zapaterías; hemos realizado más de 157 llamadas, pedido más de 33 cotizaciones, regateado alrededor de 18 veces, escuchado 13 grupos musicales, y conseguido siete permisos, actas y trámites.engaged4IMG_5569
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  3. El término Bridezilla es injusto – ¡ya leyeron todo lo que hemos hecho y logrado en dos meses y medio! Y con tanto esfuerzo, tiempo, ilusión y dinero que una novia y su madre -y en realidad toda la familia- entregan a una boda, lo menos que pueden hacer es exigir que todo lo planeado y contratado cumpla y supere sus expectativas. Realmente no entiendo por qué mucha gente espera que las novias actúen relajadas, despreocupadas, ligeras ante la planeación de su boda; que las novias no se agobien por el color de los centros de mesa o por el tipo de pista en la que quieren bailar, como si estas cosas fueran frivolidades indignas de la preocupación humana. Pero yo creo que todos -y no sólo quienes se casan- tienen derecho a buscar y luchar por lo que quieren (sea un trabajo, un viaje, la recaudación de fondos para un grupo vulnerable, un carro, unos zapatos, un fin de semana de tranquilidad) y es aplaudible, no reprobable, mostrar tenacidad, fuerza y determinación. Admito que no se debe perder de vista que, repito, casarse no es sólo una boda, pero teniendo eso muy claro, es muy válido trabajar con esmero para que la celebración de esa nueva unión sea lo que una sueña, así como es muy bonito y justo festejar y compartir cada contrato e idea materializada, sean ramos, locaciones, vestidos o fotógrafos.
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  4. No soy la única que tiene planes – y es que con tanto alboroto y planeación de las próximas nupcias, sí cuido la monopolización de la conversación. Claro, estoy viviendo un cambio enorme en mi vida, pero muchas otras personas también: mis amigas abren negocios, mi hermana se inscribió a la maestría, mi prima correrá un maratón, mi mamá transforma la casa, René aplica para su MBA, casi todo mi equipo de edición renunció, y todos se sienten emocionados, estresados y presionados por sus nuevos proyectos. Y aunque he aprendido que no tiene nada de malo que ahorita mi conversación siempre tenga su punto final en alguna cuestión matrimonial, también he aprendido que hay momentos en los que me toca escuchar, consolar, animar, apoyar y celebrar otros acontecimientos y logros.engaged8engaged9engaged10
  5. Se vale tomarse un respiro – se vale decir, hoy no tengo ganas de hacer llamadas, de contestar correos, de cotizar coros, de investigar maestrías, de hacer trabajos extras; se vale decir: hoy quiero acostarme todo el día y leer libros y ver la tele y tomar vino y comer pastel. Se vale decir, mañana, con energía renovada, llamo más, cotizo más, consigo más, logro más.engaged10

engaged11 engaged12A ocho meses de casarme con René y con la boda y los planes posteriores tomando forma, quiero decir que estoy feliz, emocionada, ¡ansiosa por que llegue el día! Por festejar que ya no habrá kilómetros de distancia entre nosotros, que nos veremos diario, que tendremos nuestro huevito del amor, que al fin podremos adoptar a un perro, que seguiremos estudiando y creciendo juntos. Pero también estoy ansiosa por festejar a mi familia, su esfuerzo, todo el amor que siempre nos hemos entregado y que yo desde mi nuevo hogar quiero continuar.

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Breve reflexión sobre los últimos días

engaged1Como ya muchos de ustedes estarán enterados, ¡me voy a casar! Y quiero transmitirles mi emoción, alegría y felicidad que he experimentado durante los últimos días, pero sobre todo a lo largo de casi seis años de noviazgo y amistad con quien será ahora mi compañero y esposo.

Les confieso que entre las jornadas laborales dobles que emprendí la semana pasada y esta (mi hermana salió de viaje y fui su maestra suplente), los acontecimientos del fin de semana y las celebraciones posteriores, mi cabeza sigue sin aterrizar. Por eso, hoy sólo quiero decirles que mi corazón está hinchado de alegría y mi mente llena de ideas y planes para los eventos por venir. ¡Prometo contarles más detalles pronto y darles actualizaciones (aunque no abrumarlos) de mis preparativos para la boda!

Por hoy sólo escribiré que estoy agradecida con todo lo que la vida me ha dado: mi familia, mis amigos, mis estudios, todos los viajes y alegrías, todas las pérdidas y decepciones, y ahora también la oportunidad de seguir mis sueños al lado del amor de mi vida, de quien me hace sentir hermosa, fuerte, humana y plena todos los días.

¡Los quiero mucho! Gracias por ser parte de mi trayecto, por compartir este momento conmigo y por leerme siempre.

M.