5 cosas que tienes que hacer en Bogotá

Luego de nuestro viaje a Perú aprovechamos la necesidad de hacer una escala y elegimos hacerla en Bogotá. Como ya en ocasiones anteriores habíamos tenido la oportunidad de conocer Medellín y Cartagena, pues concluimos que era justo darle su tiempo a la capital colombiana.

We had to take a layover from Cuzco to Panama, when our amazing trip to Peru was over. So what better thing than to lengthen the layover and turn it into a weekend trip! And since we had visited Lima, Medellin and Cartagena in previous occasions, we found it fair and square to give the same opportunity to Colombia’s capital. 

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Sinceramente, nuestro paso por esta enorme metrópoli estuvo muy acontecido. Demasiado. Pero a pesar de los malos sabores de boca que tuvimos, logramos hacer de nuestra estancia una bonita estadía.

Honestly, our time in this enormous city began with complications, but we managed to overturn the problems we encountered and enjoy our stay. 

¡El mayor de nuestro contratiempos fue que no llegaron nuestras maletas! Así que llegamos de Cusco a Bogotá a las 21:20 horas, cansados, apestosos de recorrer toda la mañana el Valle Sagrado de los incas, y con muchas ganas de un baño caliente antes de dormir. Se vale soñar… Total que llegamos al aeropuerto a reportar maletas, a recoger un dinero de indemnización y a esperar un Uber que nos dejara en nuestro hotel mucho más tarde de lo que habíamos contemplado. ¿Y por qué les cuento esto? ¡Porque mi cargador de la cámara y mi cargador de celular se quedaron en la maleta! Así que tristemente no cuento con la cantidad exagerada de fotos que generalmente les comparto. Pero algo alcancé a rescatar.

The biggest of our issues was that our luggage did not make it to Bogota! So we landed at 21:20 hours, stinky and exhausted after a hectic day exploring the Inca Sacred Valley, craving a bath like crazy people. Oh, but one can dream! Reality had different plans in store: we landed and proceeded to report and claim our bags; ask for damage repair money (we needed to buy underwear and deodorant!); and wait for an Uber that would leave us at our hotel much later than we had expected. Why am I sharing all of this with you? Because, so unfortunately, my camera and cellphone chargers were in our bags and got delayed for two days too! Long story short: my usual amount of pictures I have to show you got drastically severed. 

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Sacred Valley

Así que, sin más quejas, y con mucha emoción les cuento todo lo que hicimos y ustedes también tienen que hacer en Bogotá.

No more pity party though! I still enjoyed a great time in Bogota and I am anxious to share it with you! This is what you can’t miss.

1. Catedral de Sal de Zipaquirá/Salt Cathedral in Zipaquira

Visitar la Catedral de Sal más grande del mundo fue sin duda mi actividad favorita del fin de semana. Yo esperaba una gruta, algo como una cueva de sal donde habrían clavado una cruz de sal también, y ya. Nada más. ¡Pero la Catedral es realmente una Catedral y un maravilloso espectáculo! 180 metros bajo la tierra se abre un largo camino con bóvedas que relatan el via crucis hasta que entras a la nave principal, iluminada con tonos azules, y una cruz gigante a bajo relieve.

Visiting the Salt Cathedral in the small town of Zipaquira was without a doubt my favorite part of the weekend. I seriously expected a sort of grotto, a cave carved in a salt mine with a cross planted in the middle. Nothing further from reality! The Cathedral is an actual cathedral, a marvelous spectacle! At 590 feet underground a labyrinth of vaults and rooms that depict the via crucis takes you to the main nave, blue lights enveloping a statuesque cross. 

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La entrada al museo cuesta alrededor de 17 dólares y te incluye un súper informativo e interesante recorrido guiado, un show de luces, una película en 3D y hasta una caminata por el centro del pueblo. Y es que tengo que destacar, que el pueblo de Zipaquirá se encuentra a 59 kilómetros del Centro de Bogotá, y aunque quizá no suene tan lejos, ¡no se debe subestimar el tráfico! Bogotá tiene un tráfico más congestionado e intenso que el del Distrito Federal, ¡y en esos 59 kilómetros seguro inviertes más de 1 hora y 40 minutos!

The ticket to enter the Cathedral costs about 17 dollars, and it includes a super informative and interesting guided tour, a light show, a 3D movie and a walk around the town’s center. Zipaquirá is 37 miles away from Bogota’s downtown. And trust me, it may not sound like a long distance away, but traffic in the city is intense, and it will take you more than an hour and a half to get there!

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2. Museo del Oro/Gold Museum

En el mero Centro Histórico de Bogotá se anida el impactante Museo del Oro. Ren y yo íbamos con la expectativa de encontrar un museo que nos explicara desde el descubrimiento del oro, hasta su proceso de extracción, fundido y decoración. Y aunque sí se abordan estos temas en las salas del inmueble, lo más bonito y deslumbrante del recinto es la suntuosa colección de piezas del metal precioso. Aretes, collares, narigueras, figurines, esculturas, armaduras, trajes para rituales, vasijas, ¡un sin fin de artefactos y elementos decorativos! Salas y salas de relucientes platos, palillos y diademas que te permiten palpar la grandeza de las culturas prehispánicas que habitaban en Colombia, Perú, México y Ecuador. La entrada cuesta aproximadamente 1 dólar y la visita toma dos horas.

At the heart of Bogota’s Historic District, the Museo del Oro awaits your visit. I thought we were bound to learn and discover everything about gold’s discovery, to its extraction, to its melting and turning into crafts and jewelry. And even though the museum does touch upon these topics, the most wondrous part of the place is the sumptuous collection of pieces made from this precious metal. Earrings, necklaces, figurines, sculptures, armors, ritual garments, vases, an endless array of artifacts and decorative elements! Rooms and hallways brimming with shiny plates, wands and diadems that allow you to caress the greatness of prehispanic cultures of Colombia, Peru, Mexico and Ecuador. Plan on staying there for two hours.

3. Caminar y comer en La Candelaria/Stroll and eat in La Candelaria neighborhood

Uno de los barrios más coloridos de la ciudad es el de La Candelaria. Es aquí donde se ubican el Museo del Oro, el Museo Botero, el Centro Cultural Gabriel García Márquez, la Plaza Bolívar, la Catedral, además de restaurantes de comida típica. Además de los edificios coloniales e históricos, también puedes presenciar murales de grafitti, que hacen de la zona una mezcla particular de lo antiguo y lo urbano.

La Candelaria stands out as one of Bogota’s prettiest and most colorful districts. This is where you will find the Museo del Oro, Botero’s Museum, the Cultural Center Gabriel Garcia Marquez, Plaza Bolivar, the Cathedral, plus lots of typical restaurants and cafes. And for an extra treat: La Candelaria boasts beautiful grafitti murals, creating a unique mesh between the colonial and the urban.

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Plaza Bolívar

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Para recargar energías, aprovecha que estás por la zona y come en Capital Cocina y Café, un rinconcito pequeño pero muy sabroso, ideal para una típica tarde lluviosa. Les recomiendo ampliamente el Emparedado de Roast Beef y una copita del tinto de la casa.

To recharge energies, take advantage of your location and head over to Capital Cocina y Cafe for lunch. A cozy, insanely delicious corner, perfect for a typical rainy afternoon. I suggest you order the Roast Beef Sandwich and a glass of red wine.

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4. Subir al Cerro de Monserrate/Climb to Monserrate

Una actividad más cercana a la ciudad es subir al bonito cerro de Monserrate. Puedes llegar de distintas maneras, pero como nosotros veníamos de comer de La Candelaria y las barrigas nos pesaban, decidimos que la mejor opción (sin duda la más panorámica) era subir en teleférico. El trayecto redondo cuesta aproximadamente 6 dólares. Siendo una ciudad de lluvia y frío, el recorrido a la cima descubre un paisaje boscoso y verde. Y una vez en la cima tienes lindos senderos por explorar. Busca las aves y especies que se anuncian en pequeños carteles que cuelgan de los árboles. Prueba el té de coca o los granos de café cubiertos de chocolate que te ofrecen en los puestitos y disfruta una empanada mientras absorbes el atardecer que cae sobre la ciudad infinita.

Admiring the gorgeous view of Bogota from the top of Monserrate is a worthwhile activity you can do in Bogota. There are several ways to get to the look out point: walking, funicular or cableway. Since we visited right after lunch and rain was pouring down, we hopped on the panoramic cableway. Purchase the round trip for 6 dollars. Being a mildly cold and wet city, the vistas from the cable car were evergreen and foresty. Once at the top you can explore the trails and search for the birds pictured in the informative cards hanging from trees and poles. Try cocaine leaf tea, chocolate covered coffee grains and enjoy the view of the infinite city. 

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5. Rumba en Andrés Carne de Res/Party in Andres Carne de Res

Uno no visita Bogotá si no sale de rumba al famosísimo Andrés Carne de Res ubicado en el poblado de Chía. ¡Vale la pena la hora y media de camino! Háganme caso. Aunque estén tentados a ahorrar tiempo y a visitar la sucursal dentro de Bogotá, el mero mero es el de Chía. “Paraíso pagano” que desde 1982 “reúne toda la cultura y sabrosura del país” y donde “el goce y la algarabía son el único fin inmediato”. ¡Qué tal se describen! ¡Y tal cual! Todo en Andrés Carne de Res se antoja abundante: la decoración, la música, el baile, los vinos, las arepas de choclo, los meseros, el festejo, ¡el menú! ¿Mi sugerencia? Vayan y regresen en Uber y no limiten su diversión. ¡Ah! Y háganle saber a los meseros que es su primera vez en el restaurante, los recibirán muy especialmente…

A true visit to Bogota isn’t complete without a party at Andres Carne de Res located in Chia. You will probably be tempted to visit the branch in downtown Bogota, but trust me, the one hour drive there is totally worth it! “Pagan paradise” that since 1982 “gathers all the culture, flavor and taste of the country” and where “indulgence and uproar are the only immediate ends”. That’s their own description! And the place is nothing less. Everything in Andres Carne de Res is abundant and overflowing: the decoration, the music, the dancing, the cocktails and wine, the choclo arepas, the enthusiastic waiters, the fiesta, the rumba, the menu! My suggestion? Take an uber and place no limits to your fun! Oh! And let the waiters know it’s your fist time there. You’ll receive an extra special welcome! 

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Medellín – símbolo de transformación e innovación

Tenía ganas de visitar Medellín desde que en la universidad me enseñaron sobre el gobierno de Sergio Fajardo y sus campañas de educación. En un país infestado de drogas, violencia y dolor, una transformación desde la raíz y la cultura suplicaba urgencia. Tuve la oportunidad de escuchar al ex alcalde de Medellín y, posteriormente, ex gobernador de Antioquia, en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara en 2010, y su creencia de “lo más bello para los más pobres” me cautivó.

Así que llegué a Medellín con mucha expectativa e ilusión. Una parte de mí no sólo admira su transformación de capital de narcotráfico a ciudad de innovación y crecimiento por ser un ejemplo de superación, sino por ser un ejemplo que ojalá México pueda seguir y hasta mejorar.

Aterrizamos de noche y la ciudad nos recibió centellando desde el fondo del valle que la acoge. El camino del aeropuerto a la masa urbana te envuelve en sus curvas y te da tiempo para absorber su paisaje arbolado, su gente tomando aguardiente en los miradores, la calidez de las palabras del taxista orgulloso de su tierra y listo para presumírtela.

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Así con esa placidez, con ese gozo y con esa expectativa transcurrió nuestra estancia en Medellín y sus alrededores. Y tal como lo hice en la entrada anterior, hoy les quiero contar mis siete experiencias favoritas para que se emocionen y se animen a conocer.

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1. Su gente – Los “paisas”, como les dicen a los habitantes del noroeste de Colombia, y sobre todo al pueblo antioqueño, se caracterizan por su genuina amabilidad. Solidarios, agradables y con un sentido de orgullo y pertenencia que da envidia, los habitantes de Medellín te reciben con sonrisas, anécdotas y consejos sobre cómo moverte por su tierra y dónde comer mejor. Si vas en el metro, por ejemplo, y te encuentras inseguro sobre qué parada te deja más cerca de la Plaza Botero, no dudes en preguntarle a otro viajante. Es más, sin duda más de uno escuchará y tendrás en segundos a dos o tres paisas queriéndote ayudar. Confía, la ciudad es segura, y la sencillez de su gente to lo confirmará.

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Tradicional Bandeja Paisa

2. Plaza Botero y Museo de Antioquia – Nuestro primer día en la segunda ciudad más grande de Colombia lo dedicamos a recorrer sus sitios más turísticos e históricos. Iniciamos con la Plaza Botero y el Museo de Antioquia. La Plaza es la antesala de lo que te espera en el recinto: una arbolada donde habitan las gigantes y redondas figuras del artista mundialmente afamado y puños de vendedores que ofrecen Bon Ice y sombreros típicos. Recorrer la plaza y admirar a Adán y a Eva, al Hombre a Caballo y a La Mujer Reclinada, al Gato y a La Mano (pachona), permite descubrir no sólo la sensualidad de las curvas, sino los demás edificios que comparten la plaza con el museo, como el Palacio de la Cultura Rafael Uribe.

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Vale muchísimo la pena entrar al Museo de Antioquia. El mismo Fernando Botero ha contribuido a su valor, pues ha donado las suficientes (¡muchísimas!) piezas para poblar la Sala Internacional y la sala que lleva su mismo nombre. Bosquejos, ilustraciones, dibujos, pinturas, esculturas, tanto material te permite apreciar la evolución de Botero y su arte, que no sólo se trata de gente “gorda”.

3. San Javier – Comuna 13 – Ir a la Comuna 13 sin duda fue una de mis partes favoritas de nuestro viaje. Aquí late la transformación de Medellín, su recuperación del espacio público y su esfuerzo por acercar a la gente de las orillas, a los más marginados, a la cultura, a la educación y al movimiento de la ciudad. Hace un par de años, esta Comuna clavada en la montaña, albergaba el ambiente más violento de la ciudad. De hecho, en 2011, la revista Insight Crime escribió que con la banda criminal Los Urabeños siempre cerca del territorio controlado por la mafia, no había señal de paz en el horizonte:

“Comuna 13 is the most violent neighborhood in the embattled city of Medellin. And with the powerful Urabeños criminal gang edging in on territory long controlled by the city’s feared mafia, there is little sign of peace on the horizon”.

¡En 2011! Esto quiere decir que en menos de una década este barrio ha pasado de 243 muertos (en 2010) a casi ninguno en 2016 (según el guía que nos explicó). Y todo se debe a las ganas de ganar paz y, a la construcción de los seis pisos de escaleras eléctricas que permiten una conexión antes imposible con el centro de la urbe. Estas escaleras han sido merecedoras de análisis y estudios, de planes para réplicas en países como Brasil y, más importante, de motivo de orgullo y catalizador de la paz para la población de la Comuna. Las escaleras viven como ejemplo de cómo un medio de transporte público puede unir clases y fomentar la paz.

Para llegar a la Comuna 13, Ren y yo tomamos el Metro hasta San Javier. De ahí tomamos un camión (autobús) que nos llevó hasta arriba de los seis pisos de escaleras. Desde que vas en el bus comienzas a tomar conciencia de lo que te rodea: cesan los edificios de ladrillo y comienzan los techos de lámina, terminan los Lexus e inician los coches despintados con más de 15 años. Pero de la misma manera, cuando llegas hasta arriba, dejas de ver paredes con anuncios de la mejor masa para arepas y se despliegan, con toda su honra, los murales de pavoreales, mujeres mulatas y niños abrazados. ¡La experiencia es increíble! Llegar a la cima y encontrarte con un guía que con emoción te platique la transformación que él mismo vivió; bajar cada piso de escaleras entendiendo su papel en su metamorfosis; admirar el arte urbano que cuenta la historia del barrio y su gente y su evolución. ¡Realmente lo recomiendo! Y sí, seguramente no es lo más turístico de la ciudad, y sí, quizá a mucha gente le seguirá dando miedo, pero no se engañen, porque la Comuna sí provoca una reflexión profunda y abre los ojos a una Medellín transcendente y pacífica.

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3. Guatapé – A dos horas al este de Medellín, late un pueblo que probablemente necesitaría su propia entrada en mi blog. Guatapé, su hermosa laguna, su famosa piedra del Peñol y sus zócalos vibrantes invitan a cualquier residente o turista a una visita. Teníamos la opción de pedirle a un taxi que nos llevara y nos guiara todo el día por la zona o la de contratar un tour. Por ser dos personas nos salía mejor (más económico y además estaba también muy recomendado) tomar el tour, y eso hicimos. Nos recogieron a las 7:30 en el punto de encuentro (el Parque Lleras). En una van con otras siete u ocho personas nos dirigimos a la primera parada: un desayunador en la carretera donde probamos las arepas con quesito fresco y chocolate caliente en agua. Rico, pero no muy sustancioso, recomiendo llevar unas manzanas para el resto del recorrido.

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Te demoras dos horas en llegar a Guatapé, pero se alarga la ida porque vas parando en otros dos pueblitos turísticos: Marinilla (en lo personal no me impresionó, pero igual ya fui y ya le puse palomita) y en El Peñol (un pueblo que fue construido para reubicar a la gente que vivía en lo que ahora contiene la presa de Guatapé). Este segundo pueblo vale más la pena, porque además ahí cerca hay una réplica del antiguo pueblo del Peñol y así puedes comparar dónde vivían antes (un lugar con una iglesia muy bonita y una plaza preciosa) y dónde viven ahora (el nuevo pueblo es mucho más gris, y su iglesia está construida de material de albañilería buscando imitar la gran piedra de El Peñol… o sea, no tan lindo).

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Réplica del viejo pueblo El Peñol

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Finalmente te transportan a la famosa Piedra del Peñol, ¡una formación monolítica de más de 2 mil metros de altura! Ahí tienes la opción de quedarte abajo y curiosear o subir los 740 escalones que concluyen en un mirador. ¡Sin duda la mejor opción es subir y sólo te toma unos 15 minutos! ¡La vista es espectacular! Y, por lo menos para mí, muy diferente a lo que acostumbro ver (siempre he visto lagunas inmensas y sin interrupciones de brazos y ramas de tierra, que es lo que aquí se puede admirar).

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Una vez que hayas inhalado y saboreado todo el paisaje (y obvio tomado miles de fotos), desciendes por otro set de escaleras y emprendes el camino ahora sí al pueblo de zócalos, Guatapé. En el camino hicimos aún otra parada a comer el pescado frito tradicional de la zona y a subirnos a un tipo ferry que nos dio un recorrido panorámico por la laguna.

El pequeño pueblo tiene un encanto muy particular: todas las calles y todas sus fachadas se adornan de zócalos que representan a la familia que habita la casa, a la comunidad, o a las tradiciones de todo el pueblo. Es bonito caminar y observar los diferentes diseños y combinaciones, llegar a la Plazoleta de los Zócalos y tomarte un espresso en Café La Viña mientras absorbes tanto color, tantas figuras, el pescado plateado montado en un pedestal.

4. Carmen – Si después de mucho caminar y recorrer las calles de Medellín o sus pueblos tienen antojo de una cena ES PEC TA CU LAR, ¡vayan a Carmen! Ren y yo degustamos ahí la mejor comida del viaje: un tiradito con cítricos, hueva de pescado y aceite de chiles, y unos sandwichitos de cerdo estilo koreano como entradas. Langosta con noodles al curry picante y lechón laqueado en hoisín, como segundos. Y copas de cabernet y merlot para redondear una noche fantástica. Eso sí, ¡reserven!, porque se llena.

5. Parque Arví – En las alturas de Medellín, después de un bonito paseo en Metrocable, arribas al Parque Ecoturístico Arví. Una zona montañosa, protegida y perfecta para escapar un rato del bullicio de la ciudad. Si tienen tiempo en sus itinerarios, vale la pena darse la vuelta y tomar un tour de caminata para que te expliquen sobre la flora, la fauna, y los proyectos de conservación que ahí se trabajan. Además, tienen un mercadito donde venden productos orgánicos y caseros, y siempre es interesante ver y probar.

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6. Metrocable y Metro – ¿Cómo va a ser que el Metro está enlistada como una atracción turística? Bueno, si eres como yo, y te interesan las campañas de educación y cultura de una sociedad, poner atención cuando viajes en el Metro te va a encantar. Seguramente en su visita a Medellín usarán el Sistema Metro más de una vez para transportarse. Y para hacer su trayecto interesante basta con escuchar la voz que te recuerda las paradas y los comportamientos dignos de “Nuestra cultura Metro”. La voz no sólo se limita a decir: “Parque Berrío”, sino que dice: “Parque Berrío. Estación cercana con Plaza Botero, Palacio de la Cultura”, etc. Otro ejemplo. La voz no sólo se limita a decir: “No empujes y cuida tus cosas”, la voz dice: “Sabemos que estás cansado de trabajar durante el día y quieres llegar a tu destino, pero por favor respeta y no empujes…” ¡Qué importantes diferencias! El Metro une, el Metro educa, el Metro crea comunidad. Además, en las estaciones hay puntos de préstamos de libros gratuitos, exhibiciones de arte, entre otros proyectos que fomentan la cultura.

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7. Parque Lleras – El mejor lugar para tomar unas copas (y hospedarte) es en El Poblado, la zona que circunda al Parque Lleras. Con una vida nocturna enérgica y la mayor variedad de bares y restaurantes, esta es la opción para una noche de fiesta o una cenita romántica. Por eso también sugiero hospedarse en esta zona, pues todas las noches podrás comer o bailar a un ritmo distinto.

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Zona natural en El Poblado

Sé que este post es un poco más largo de lo usual, pero es que Medellín cumplió y superó mis expectativas y quiero invitarlos a que también ustedes se dejen sorprender por esta hermosa y valiente ciudad, por su gente, por sus paisajes, por su transformación. Hay mucho más que hacer que lo que yo aquí sugiero, como ir al Museo de Arte Moderno de Medellín, pasear por el Jardín Botánico, comer una típica Bandeja Paisa y bobear y comprar en todas las tiendas que ofrecen lo último del diseño y la moda en Colombia. Espero les sirva esta guía que yo les armé, ¡espero sus comentarios y disfruten!

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En el Museo de Arte Moderno de Medellín

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