Descubre Oaxaca: top 8 cosas que hacer en esta mágica ciudad

La magia de Oaxaca permanecerá en tu corazón. Entre sus calles azules, amarillas, rosas; sus monstruos danzantes en todas las estanterías; sus mercados rebosantes de chapulines y grillos; y los tragos ahumados de mezcal entre campanadas de templos antiguos, Oaxaca enamorará a todo quien se deje perder en sus caminos.

Oaxaca’s magic will remain forever in your heart. Among its blue, yellow, pink streets; its dancing monsters in store shelves; markets bustling with crickets and grasshoppers; and smoky mezcal drinks, Oaxaca will enamore anyone who allow him or herself to get lost in its streets. 

Processed with VSCO with s2 preset

Julio es el mes de la Guelaguetza (celebración indígena-católica que se celebra con grupos de diferentes regiones), así que si tienen suerte como nosotros, podrán ver bailes y celebraciones como esta. // The Guelaguetza festival (an indigenous-Catholic festivity) is celebrated in July, so if you are lucky you will get to see dances, parties and caravans on the street!

Processed with VSCO with s3 preset

Processed with VSCO with s3 preset

Y para que ustedes también puedan vivir una experiencia inolvidable, quiero compartirles mi top de actividades y experiencias en esta hermosísima ciudad.

And so you can live this amazing experience too, I am sharing with you my list of best activities and experiences in this gorgeous city. 

IMG_5728

1. Vive Oaxaca – Oaxaca se vive caminando. Recorriendo sus calles descubrirás patios hermosos, recintos culturales, bordados delicados. Deja que el ritmo de la ciudad te guíe y camina sin itinerario y sin prisas durante una tarde, ¡un día entero! Así yo descubrí el interactivo Museo de la Filatelia, el resonante Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, la tienda de ensueño de Silvia Suárez y muchas botellas de mezcal.

Oaxaca is best lived by walking. Roaming its streets and alleys you will discover charming patios, cultural spaces, delicate embroidery. Let the rhythm of the city guide you and walk without rush or itinerary for a whole afternoon, a whole day! That’s how I discovered the interactive Museo de la Filatelia (Stamp museum), the resonating Contemporary Art Museum, the dreamy clothes at Silvia Suárez and lots of bottles of mezcal. 

2. Monte Albán – Entre montes y selvas del paisaje oaxaqueño, un brote esplendoroso de cultura mesoamericana dio inicio a la vida zapoteca. Y a tan sólo 30 minutos del centro histórico de la ciudad, tú puedes ir a deslumbrarte con la zona arqueológica que preserva la vibra e intelectualidad de esta cultura. Porque los zapotecas (a diferencia de lo que promueve nuestro desafortunado malinchismo mexicano) eran un pueblo educado: interesados en cuestiones médicas, en las artes, en la orfebrería, la gastronomía, ¡la música! Así que ir a explorar esos montículos cubiertos de pasto que alguna vez fueron pirámides, centros ceremoniales, canales y juegos de pelota vale totalmente la pena.

Amidst the hills and the jungle of the Oaxacan landscape, a splendorous sprout  of Mesoamerican culture gave birth to the Zapotec tribe. And only 30 minutes away from downtown Oaxaca, the beautiful archeological site of Monte Alban still preserves the vibe and intellectual wisdom of the people who built it. Because the Zapotecs were educated people: curious of medical advances, of arts, of jewelry, of gastronomy, of music! So exploring these mounds and pyramids that once where ceremonial centers, canals, ball game courts and even homes, is totally worth your time.  

3. Templo y Convento de Santo Domingo – El Templo de Santo Domingo es posiblemente una de las iglesias más impresionantes y hermosas que conozco. De techo alto, de numerosas capillas y de un retablo cubierto en su totalidad de figuras de oro y pinturas, Santo Domingo es digno de visita y admiración.

The Church of Santo Domingo is possibly the most impressive and beautiful sanctuary I have ever seen. With a tall ceiling, numerous chapels and an altarpiece totally covered in gold figurines and paintings, Santo Domingo will inspire more than one sigh. 

Processed with VSCO with s3 presetProcessed with VSCO with s3 preset

El museo que alberga el convento, el Museo de las Culturas, relata de una forma sencilla e ilustrativa la historia de Oaxaca desde sus culturas prehispánicas hasta su conquista. Además sus largos y sobrios pasillos abrazan un patio lleno de belleza.

Also, the monastery adjacent to the Templo, the Museo de las Culturas, hosts a museum that narrates in a simple, but interesting way the state’s history, from its Prehispanic cultures to the Spanish invasion. Besides, just the architecture: the long sober halls, the chirping fountain in the middle of the patio. 

Processed with VSCO with a6 preset

4. Jardín Etnobotánico – Caminar por parques y arboledas es uno de mis pasatiempos preferidos. Así que visitar el Jardín Etnobotánico era parada obligatoria en mi itinerario. Ubicado en Reforma, esquina con Constitución, en el corazón de la ciudad, este pedacito de cielo alberga cientos de especies originarias y endémicas de todos los climas y regiones de Oaxaca. Es impresionante sentir cómo suben y bajan las temperaturas con tan sólo el cambio de árboles y plantas en cada cuadrante. Y aunque si visitas el Museo de las Culturas podrás observar distintos ángulos de este jardín, no hay como recorrerlo. Tan sólo la monumental pared de cactáceas es merecedora de tu tiempo.

Walking through parks and streets full of trees is one of my favorite things to do. So visiting the Jardín Etnobotánico was an obligatory activity on our itinerary. Located in Reforma, corner with Constitución (heart of the city), this piece of heaven shelters hundreds of species endemic from the different regions of Oaxaca. It’s stunning to feel how the temperatures ascend and descend just with the variation of trees and plants in each quadrant of the garden. And even when your visit to the Museo de las Culturas will give you a glance at different angles of the area, there’s nothing like wandering it. Just the monumental cacti wall is deserving of your time.

Processed with VSCO with s2 preset

Processed with VSCO with a6 preset

5. Hierve el Agua – Si tienes un espíritu aventurero y deseos de paisajes fantásticos, Hierve el Agua cumplirá todas tus expectativas. Y es que cascadas petrificadas de más de 200 metros de altura, y manantiales de aguas frescas con caminos a relieve, todo enclavado en un risco con paisaje salvaje, son motivo suficiente para impactar a cualquiera.

If you are an adventurous spirit in search of fantastic landscapes and views, Hierve el Agua will fulfill all your expectations. How could you not be awestricken by 200 meter tall petrified waterfalls and fresh water springs with high relief details, all pending from a cliff surrounded by wild scenery. 

Processed with VSCO with s3 preset

IMG_5194

Hay distintas maneras de llegar a este destino a tan sólo una hora y 30 minutos de la ciudad de Oaxaca: rentar un carro ($1,500 pesos aprox.), en taxi (te cobran $200 pesos por hora), o en uno de los muchos tours que querrán venderte en el centro. Nosotros tomamos el tour que, por 350 pesos con transporte y comida incluidos, no sólo nos llevó a este fenómeno natural, sino al fantástico árbol de Santa María del Tule, ¡que con una circunferencia de 42 metros es el más grande de su especie!

There are different ways to get to Hierve el Agua. Only one hour and 30 minutes away from downtown Oaxaca, you can opt to rent a car (about $1,500 pesos); take a cab (about $200 pesos per hour); or purchase one of the many tours that for only $350 pesos (transport and food included) will not only take you to this natural phenomenon, but to the breathtaking Tule tree in Santa María del Tule, with a circumference of 42 meters, the biggest of its type! 

IMG_5251Processed with VSCO with s2 preset

¿Cuánto tiempo recomiendo estar en Hierve el Agua? Yo diría que para tomar fotos con calma y meterse un rato a las pozas de agua, la hora y 20 minutos que te dan en el tour es más que suficiente. Ahora que si quieres hacer una caminata tipo trail a las segundas cascadas, sí necesitarías al menos 40 minutos más.

How much time should you spend in Hierve el Agua? I’d say that the hour and 20 minutes that the tour allows is enough to take incredible pictures and even take a dip into the pools of fresh water. But if you want to trod the trail that leads to the second waterfall, you should plan on staying 40 minutes more. 

Processed with VSCO with s3 preset

Hierve el Agua

Decidas lo que decidas, puedo asegurarte que lo que comenzó como escurrimientos de agua carbonatada hace millones de años y ahora guiña como seductivo atractivo turístico, permanecerá toda la vida en tu corazón.

Whatever you decide, I can assure you that what started as runoffs from carbonated water millions of years ago and now winks as an attractive tourist site, will resonate forever in your heart. 

Processed with VSCO with s3 preset

6. Comer/Eat – Una de las herencias culturas más importantes de Oaxaca es su gastronomía. Su ubicación privilegiada ha consentido la cosecha y el acceso a productos, hierbas y especias de las que probablemente jamás has oído, ¡y mucho menos probado! Así que deja que Oaxaca conquiste tu barriga, y tal como platiqué en la entrada pasada, emprende un recorrido culinario que jamás olvidarás. Adéntrate en los mercados y prueba los chapulines y el mole negro; entra en una antojería como Zandunga y prueba las tlayudas; descubre el helado de queso de cabra y hierba santa en Manolo; tómate un chocolate calientito en el Quinta Real o un tejate en la plaza de Santo Domingo; vaya, ¡que hasta los esquites en Oaxaca saben mejor!

Oaxaca’s gastronomy is fundamental to its heritage. The state’s privileged location has allowed for the growth and harvest of produce and herbs that you’ve probably never heard of, much less tried! So let Oaxaca seduce your tripe. And just as I suggested (commanded!) on my last post, embark a culinary tour you will never forget. Step into Oaxaca’s markets and try the crickets, worms and mole negro; enter a fonda or kitsch spot like Zandunga and savor a tlayuda; discover the goat cheese and hierba santa ice cream at Manolo’s; sip hot chocolate at Quinta Real and drink tejate in the main plaza. I mean, even corn tastes better in Oaxaca!

7. Tomar mezcal/Drink mezcal – Más del 90% del mezcal se produce en Oaxaca, así que no es de extrañarnos que el estado esté directamente asociado con esta bebida alcohólica de agave. Así que sí, tomar mezcal, catarlo, degustarlo, experimentarlo en su máxima expresión artesanal es obligación de todo viajero por Oaxaca. Y quiero invitarte a que no te limites a tomarte un mezcal en el restaurante coqueto donde comas o cenes. ¡No! Realmente, la manera de aprender y disfrutar más es probando. Es aprovechar la abundancia de expendios y cantinas para entrar en ellas, absorber el panorama y movimiento de las calles y pedirle al bartender que te ayude a escoger un mezcalito  que sea de tu agrado. Y por cada bar, otro mezcal. Sólo así descubrirás que el mundo del mezcal es mucho más que un espadín joven.

More than 90% of mezcal is produced in Oaxaca. So it is to no surprise that this Mexican state is directly related to this alcoholic beverage. So, yes: drinking, tasting, sampling and experimenting mezcal in its most artisanal expression is a responsibility for every traveler that visits Oaxaca. And I want to insist, that you mustn’t limit yourself to one drink at a fancy restaurant while you have lunch or dinner. No! The best way to learn and enjoy mezcal is by drinking and drinking and drinking. So make the most of the abundance of bars, cantinas, mezcalerias and expendios: walk inside, take in the bustling streets and ask the bartender to pick out a mezcal you might enjoy. And for every bar, another mezcal. 

Processed with VSCO with a6 preset

Yo tuve la fortuna de ir a Santiago Matatlán a la destilería de Los Danzantes y Alipús, y allí conocer todo el proceso de producción de la bebida, además de que catamos más de nueve variedades diferentes.

I had the privilege to visit Los Danzantes’ distillery in Santiago Matatlán, to learn and witness the production of this Prehispanic beverage. Plus, I got to taste more than nine different varieties!

Processed with VSCO with s3 preset

Processed with VSCO with s3 preset

Otro lugar ideal para adentrarte al mundo del mezcal, es en Los Amantes, un expendio en Allende 107, decorado con flores de papel picado de colores, botellas de cristal, máscaras de animales, pinturas de mujeres desnudas y los remanentes de muchísimas botellas de mezcal. Pide la degustación y la bebida de la casa, no te arrepentirás.

Another ideal place to discover mezcal is Los Amantes: an expendio in Allende 107 decorated with colorful paper flowers, crystal bottles, animal masks, paintings of nude women and the remainders of old bottles of mezcal. Ask for the tasting and the drink of the house; you won’t regret it!

8. Otros lugares – Los cinco días que visité Oaxaca fueron insuficientes para explorar todos los lugares y pueblitos a sus alrededores. Sugiero que planeen bien sus tiempos para que expriman sus horas y minutos lo más que puedan y consigan un balance entre saborear las comidas y los espacios con calma y madrugar para conocer lo más que puedan. Otros lugares merecedores de su atención son: Teotitlán (el pueblo donde tejen los tapetes, pies de cama y almohadones), San Antonio Arrazola o San Martín Tilcajete (pueblos donde cobran vida los alebrijes), San Bartolo Coyotepec (donde te enseñan sobre la elaboración del barro negro) y Mitla (otra zona arqueológica distinguida por sus grecas).

The five days I stayed in Oaxaca were just not enough to explore all the small towns and pueblos in its surroundings. I suggest you plan ahead and divide your time wisely so that you can make the most of every hour and minute you posess. And also so that you can achieve a perfect balance between savoring a meal with calm and peace, and running around like crazy trying to go to all the magical places. Other villages and places deserving of your attention are: Teotitlan (where quilts and bags and rugs are woven), San Antonio Arrazola or San Martin Tilcajete (where the crazy demon figures -alebrijes- come alive), San Bartolo Coyotepec (where you learn how black barro is made) and Mitla (another archeological site).

Así que ya lo saben, Oaxaca vibra de una forma muy especial. Y este rinconcito de nuestro hermoso país está esperando ansioso so visita.

So now you know, Oaxaca pulses in a special way. And this beautiful nook within Mexico is awaiting your visit. 

Processed with VSCO with s3 preset

Weekend getaway a San Miguel de Allende

Processed with VSCO with s3 preset

La última vez que visité San Miguel de Allende, Guanajuato, no podía ni entrar a un bar. Sí, los más de diez años sin recorrer sus callecitas empedradas ni chacharear canastas de flores secas en la Plaza Principal, ya reclamaban una visita. Así que le insistí a René que merecíamos un descanso del estrés que los últimos días nos había sofocado, hicimos las maletas y nos fuimos.

Processed with VSCO with a6 presetimg_0906

El paseo nos duró cuatro días: de viernes a lunes. Y aunque creíamos que serían suficientes, descubrimos que la propuesta cultural y gastronómica de San Miguel alcanza para mucho más. Como reservamos nuestro hotel de un día para otro, no conseguimos llegar a Casa de Liz. En su lugar escogimos uno más modesto, pero muy limpio llamado Casa de las Conservas. En el Bed & Breakfast producen sus propias salsas, mermeladas y pan, por lo que al llegar a hacer nuestro check in, las ráfagas de mantequilla y canela nos dedicaron un baile de bienvenida.

img_0797

Luego de instalarnos en nuestro cuarto, salimos en búsqueda del Tío Lucas, un restaurante que un tío muy querido, que ya lleva años y años viviendo en Celaya, Guanajuato, con mucha emoción nos recomendó. El lugar me sorprendió: la fachada, muy pintoresca, tiene en la parte superior una fila de macetas de diferentes formas y tamaños con sus plantas verdes y rebosantes. Una vez adentro, se revela un patio muy fresco y alegre, con una concha en una esquina donde un trío desafina plácidamente un “Si nos dejan”.

img_0783

img_0785

Para brindar por nuestra escapada romántica, pido un Merlot y Ren una Corona. Al centro, un queso fundido con chorizo. Echamos un vistazo al menú, los precios son un poco altos, pero no exagerados y estamos decididos a disfrutar. El queso, con tortillas recién hechecitas, es vasto y delicioso, así que de plato fuerte me limité a ordenar una sopa de tortilla, ¡de verdad exquisitísima! El Panzón sí pidió su Tampiqueña que, como debe ser, incluye un par de enchiladas, arroz, frijoles y guacamole con totopos. Terminamos realmente satisfechos y con un soponcio que de plano nos mandó a dormir temprano, no sin antes entrar a un par de boutiques a admirar la ropa hecha a mano con bordados indígenas, pero cortes modernos.

img_0792img_0800

Nos levantamos al día siguiente y desayunamos en el hotel. Los vasos de fruta con yogur y los huevos rancheros nos revivieron los ojos y ánimos para explorar durante todo el día. Nuestra primera parada fue el Centro Cultural Ignacio Ramírez El Nigromante. El recinto es parte del Instituto Nacional de Bellas Artes y fue construido inicialmente (1755 inició) como un convento. Y después de ser convento, colegio para señoritas, cuartel de la Revolución y escuela de Bellas Artes, terminó en la ruina y fue entregado al INBA. Como centro cultural se inauguró hasta 1962. Tanta historia se filtra de sus arcos, patios y escalinatas; de sus paredes que albergan lo más reconocido de la escena artística de la región; de sus murales de Siqueiros y Pedro Martínez. ¡Vale mucho la pena entrar y además es gratuito!

img_0811img_0814img_0828

Processed with VSCO with f1 preset

Conocimos después la Iglesia de la Purísima Concepción y luego caminamos hasta Jardín Allende (el parque principal), donde sin faltan seguían vendiendo, como desde hace diez años, adornos de flores secas, globos, dulces, helados y frituras.

img_0842

img_0810

img_0849img_0851

img_0853

En nuestro recorrido por las callecitas de colores encontramos una boutique/galería enfocada a cosas de interiorismo y hogar. Con un patio iluminado y enriquecido por una pared de agua, llamó mi atención y me insistió a ingresar. Ya adentro me enamoré de una silla tejida de mimbre, como una silla Acapulco, aunque con un twist. Obviamente, el precio y nuestro cambiante paradero impedía que hiciera algo más que admirarla, así que después de ilusionarme un rato y jugar a la casita, salimos y mejor nos dirigimos a encontrar otro lugar que curiosear.

Processed with VSCO with s2 presetimg_2587

Dimos con Nudo, una galería que exponía grabados de los famosos papalotes de Francisco Toledo; avistamos tienditas con floreros y vajillas enteras con puntos coloreados; consideramos comprar macetas y jarrones en Trinitate; y seguimos a dos muñecotes de papel maché y a un par de novios que salían de la Parroquia de San Miguel Arcángel, antes de concluir que teníamos hambre y que La Parada era la siguiente parada en nuestro itinerario.

Processed with VSCO with s2 preset Processed with VSCO with s3 preset

img_0885

img_0887

Con la caminata y el calorcito, los ceviches y tiraditos de La Parada (restaurante de cocina peruana) se nos antojaban más que otra cosa. El lugar, como casi todos en este pueblo Patrimonio de la Humanidad, se mantenía fresco, ligero y lleno de buena vibra. Con un pizco sour y una copa de vino blanco bien, elegimos porciones minis de cada ceviche y tiradito para no quedarnos con las ganas. Además, un Arroz Afrodisiaco, con camarones, calamar y otros mariscos completó nuestra comida. Nos habíamos sentado en la barra (¡el lugar estaba atascado!), pero resultó un acierto, pues platicamos con un par de americanos jubilados que nos recomendaron un lugar para que desayunáramos al día siguiente, y además quedamos a la pasada de la gente que entraba y salía, y entre dicho tumulto dimos con JP Partida y Luis Lozano, ¡súper buenos amigos y mejores wedding planners del mundo!

img_0929img_0937Processed with VSCO with a6 preset

Tomar un descanso y lavarnos los dientes y la cara requirió que regresáramos al hotel. Pero una vez cambiados y refrescados, salimos directito al rooftop Luna del Rosewood Hotel a tomar unos drinks y encontrarnos nuevamente con Juan Pablo y Luis. ¡La vista es espectacular y los tragos con mezcal pronto comenzaron a hacer su efecto! En lo que menos pensábamos, ya todos nos estábamos moviendo nuevamente por las calles mágicas de San Miguel y hasta El Pescau, donde siguieron fluyendo los tequilas y también (por razones de salud), los tacos.

Processed with VSCO with s3 preset

img_2606

Terminamos la noche en La 21Única, una cantina que nos vio cantar rancheras y banda y que además nos mantuvo intactos durante la lluvia que acaecía afuera.

No les voy a mentir y confesaré que amanecía al día siguiente con una de las peores crudas que he tenido la desfortuna de vivir. Como pudimos, logramos arrastrarnos hasta Café MuRO, aquél que nos habían recomendado en La Parada. ¡Fue un éxito! Acompañamos el café calientito con un pan casero, mermelada y una salsita picante y necesaria. Ren pidió unos chilaquiles rojos muy muy muy sabrosos y yo unos huevos divorciados con guarnición de chilaquiles en salsa de chile pasilla. El servicio además fue muy atento y amable y quedamos encantados y dispuestos a volver.

img_0946

El resto de nuestro día transcurrió en más galerías y tiendas, en saborear una nieve de garrafa de fresa y dulce de leche, en entrar a la famosísima e igualmente hermosa Parroquia y en callejonear hasta que llegó la hora de cenar. ¡Y guardamos lo mejor para el final!

img_0971

En el Hotel Matilda, Enrique Olvera tiene una de sus joyas: Moxi. Ya en sí el hotel es grandioso: moderno, acogedor, de verdad un sello de diseño y vanguardia en San Miguel que vale la pena conocer. El restaurante está en la terraza del hotel, con vista a un mural que arropa la alberca y a los huéspedes que suben relajados después de una aromaterapia en el SPA. ¡La comida fue exquisita! Pedimos de entradas un tamal de frijol con crema de rancho y ceniza de cebolla, y un fetuccini con tomates cherry, aceite de anchoa, chile de árbol y queso parmesano del cual nada más no me podía saciar. De platos fuertes: un lechón confitado, con rábanos y berros y tortillitas recién hechas, y un New York con chichilo y calabacitas orgánicas. ¡Delicioso! Y de postre: un pay de limón con crumble de cacahuate, helado de yogur y merengue de cítricos que de verdad estuvo espectacular. Sin duda Moxi hace honor a su nombre (significa “antojo” en Otomí) y nos deja babeando y alucinando con el día en que regresemos.

img_0992img_1001img_1008img_1015img_2626img_1018

Así terminamos nuestra escapada a San Miguel de Allende, con la barriga feliz y nuestra mente despejada.  O por lo menos eso creíamos. Porque en nuestro regreso a Guadalajara nos encontramos con una sorpresa: cerca de La Piedad, ¡un campo de girasoles a todo florear! ¡Enloquecí! ¡Paramos el carro en el acotamiento de la carretera y corrimos a ellos a admirarlos, olerlos y tomar fotos. Y ese sí fue el verdadero y hermoso final de nuestro recorrido.

img_2980

Fin romántico en Tapalpa, pueblo mágico

img_0765

¡Ya tenía mucho tiempo sin escribir! Pero en mi vida se cruzó una boda (¡sigo soñando con ese día!), una luna de miel, una mudanza, un regreso y otra mudanza que parece ser que será un poquito menos temporal. El caso es que estoy feliz de regresar a mi computadora y a este blog que tanto quiero y mediante el cual extraño compartir.

Y para retomar mi disciplina hoy les tengo una entrada sobre un lugar muy bonito y cercano al corazón de los tapatíos: ¡Tapalpa! Les cuento que Ren y yo estábamos un poco aburridos en la ciudad, pero también un poco amarrados a ella, por lo que no podíamos escaparnos por más de una noche. Así que encontramos en Tapalpa la solución perfecta a nuestro hastío. Y la verdad es que la pasamos tan bien que quiero compartirles todos los detalles de nuestra salida espontánea.

img_0576

Salimos a carretera tempranito. O por lo menos esa era la intención (yo quería llegar a desayunar al pueblo), pero el sueño nos venció un par de horas más de lo contemplado y terminamos por encaminarnos hasta las 10:00 AM. Aún con la demora, encontramos en Internet un restorancito que sirve desayunos hasta las 12:30, así que nos aventamos con el estómago vacío, pero felices de que al llegar encontraríamos café, pan y crema y quesos frescos que sólo en los pueblos puedes probar (¡son los mejores!).

Nos fuimos por la carretera libre y todo transitó en orden. Con curvas y todo hicimos exactamente dos horas a la entrada del pueblo, y además nos tocó avistar a los aventureros madrugadores planeando en sus parapentes. ¡Es un recorrido muy lindo!

img_0543

Llegamos directo a Madre Tierra, el restorán que buscábamos, en la Plaza Principal de Tapalpa. Con mesitas de madera y troncos de árboles como sillas, el lugar nos recibió acogedor y calientito. Tenía tanta hambre que mal entré, pedí mi café negro y un omelette (siempre de puras claras) de cebolla guisada y chorizo con una guarnición de chilaquiles rojos y un bodoquito de frijolitos con queso cotija. Ren ordenó sus chilaquiles rojos con dos huevos estrellados. Fue una sorpresa que trajeran mi café en un matraz, recién goteado de un clever. De pronto pareciera que estos métodos de extracción se reservan para los cafés cool de la ciudad, así que quedé muy complacida. Todavía puedo saborear mi omelette y ver a mi Panzón comiendo vorazmente todo lo que había en su plato.

img_0553

Luego de desayunar fuimos a instalarnos en nuestro hotel, ¡y este fue otro gran acierto de nuestro viaje! Nos hospedamos en Villa Cassis Hotel Boutique, un hotelito en lo alto del pueblo, con cuartos muy acogedores, ponche de granada en el recibimiento, plantas frondosas en el pasillo principal, servicio súper amable y una vista hermosa desde la terraza donde te sirven de desayunar.

Ya sin triques regresamos al carro y nos dirigimos a las famosas Piedrotas. Hicimos unos 15 minutos desde el hotel y en el camino disfrutamos del área boscosa que tanto me hace suspirar. La visita fue muy breve porque empezó a llover. Pero tuvimos oportunidad de jugar y tomar fotos de unos toros y unas vacas que completaban el paisaje.

img_0627img_0625img_0583

También aprovechamos la vuelta para visitar la casa que mi cuñada y su esposo construyen en un pueblito aledaño. Nos perdimos un rato entre tanta curva y lluvia, pero por fin llegamos y el supervisor de obra y su perro Ramón nos dieron todo el tour.

img_0630Processed with VSCO with a6 presetimg_0638

Aún sin hambre y con lluvia, decidimos regresar al hotel, donde pasamos un par de horas resolviendo un crucigrama y donde Ren además tomó una siesta. Los dos ya conocíamos Tapalpa, así que no teníamos prisa de ir a todos lados. Además, es bonito también tomarse el tiempo para relajarse y pasar el día sin apuros. Tapalpa es chico y se presta para descansar.

img_0571

Ya despabilados salimos a caminar. En los portales de la Plaza Principal de Tapalpa probamos rompope de vainilla, nuez y piñón, y curioseamos las artesanías de madera y cuero. Como a eso de las 6:00 PM nos dio hambre y entramos a Los Girasoles. Pedimos un platón para dos personas (con frijolitos refritos, panela, guacamole, pollo desmenuzado en salsa, y salsa mexicana) y un tequila para bajarlo todo. Aunque no hacía mucho frío, la lluvia y la sierra siempre proponen una tarde tranquila y tequilera. El platón (deliciosísimo, por cierto) bastó para mí, pero Ren pidió después una carne asada. El rato nos duró dos horas, y es que platicamos tan a gusto y el restorán es tan lindo, que no queríamos precipitarnos y esperamos la noche caer.

img_0649img_0654

img_0657img_0664

Otra vez en la Plaza, me dio por revivir las travesuras de mi infancia y me acerqué a un puestito a comprar buscapiés y otros cohetes de muchas chispas y poco tronar. Nos reímos con los chiquillos vagos que se acercaban a los petardos justo antes de explotar, tomamos fotos y nos entretuvimos hasta que el barullo en los portales nos antojó otro vino. Nos sentamos en una esquina, sinceramente no recuerdo el nombre del lugar, y nos tomamos una cazuelita y comimos chícharos y cacahuates de un platito en el centro de la mesa.

img_0691img_0692img_0687

Al regresar al hotel tuvimos la fortuna de que nos recibieran con una botella de vino tinto, así que la abrimos y nos tomamos un par de copas más antes de dormir.

Al día siguiente, a las ocho de la mañana, recibimos por una puertita pequeña una bandeja con una jarra de café fresco y galletas de naranja para acompañar. Son detalles así los que engrandecen tu estancia en un hotel. El desayuno (subimos como a las 10:00 AM), igual que las galletas mañaneras, estaba incluido en nuestra reserva (y me parece que en la de cualquiera que se hospede en Villa Cassis). Lo sirven en la terraza, en un segundo piso, con vista al pueblo y a un lago un poco más alejado del paisaje. Nos sirvieron yogur con frutas, jugo y panes con mermeladas caseras. Y como plato principal, un plato de chilaquiles rojos o verdes al gusto. Yo los pedí verdes, y creo que fue la elección más atinada, pues venían con rajas y cebolla guisada, lo que les daba un toque extra de sabor.

img_0569img_0714img_0711Processed with VSCO with s3 preset

Con la barriga feliz, empacamos, subimos las maletas al carro y regresamos a la Plaza Principal. Entramos a la iglesia (yo no la conocía, o por lo menos no la recordaba) y compramos el rompope y la cajeta para regalar en casa. He de confesar, que se me cruzó un tamal de acelgas, y no me importó que todavía tuviera los chilaquiles en la garganta, le puse extra queso y extra crema y me lo comí.

img_0651

img_0644

Para completar la visita a Tapalpa y tomar las fotos que me hacían falta, regresamos a Las Piedrotas antes de partir. Esta vez no nos embelesamos con las vacas, sino que caminamos a los monolitos, nos trepamos, admiramos la vista y a los intrépidos lanzándose en una tirolesa a primera vista demasiado improvisada y nos sentamos a despedir a nuestro paseo que en poco habría de terminar.

img_0731img_0738img_0762-1

A veces estamos fatigados de ir a los mismos lugares cada fin de semana y se nos olvida que a poco tiempo de la ciudad, a un precio razonable y a una corta distancia, podemos conseguir un par de días diferentes, relajados, románticos, memorables, al gusto de cada quien. Nosotros nos la llevamos tranquilos y lo tomamos como un weekend getaway, pero en Tapalpa hay muchas otras actividades que puedes realizar: paseos en cuatrimoto, aventarte del parapente, ir de hiking y a explorar. El chiste es animarse y aprovechar todas las opciones que tenemos cerca.

Processed with VSCO with s2 preset

Funícula – la mejor pizza, un buen vino y mi tiramisú favorito

funicula1Con mucha emoción hoy escribo sobre uno de mis lugares favoritos de la ciudad. Siempre que alguien me pide una recomendación de un restaurante italiano, ¡mi cabeza automáticamente piensa en esta opción! Para mí, este lugar es la combinación perfecta de lo delicioso, casero, agradable, joven, tranquilo, familiar, pero perfecto para un viernes por la noche con tu pareja o amigos. Y lo mejor: tienen una de las mejores pizzas de la ciudad. funicula2 Les hablo de Funícula, un lugarcito ubicado en López Cotilla 1906, justo en el corazón de la colonia Americana, por lo que siempre está lleno de vida, dinamismo y gente joven, sobre todo si lo visitas por la noche. Los restaurantes abundan en esa zona -siendo una de las más hip trendy de Guadalajara-, y no es raro que algunos abran y otros cierren, unos inauguren y otros clausuren, pero desde 2010, Funícula te recibe con cariño y el mejor sabor de la cuadra. Eso sí, suele haber fila y no hacen reservaciones, por lo que es mejor tomarse su tiempo o llegar antes de las horas pico. funicula3 ¿Que por qué hago tanto brete sobre este lugar? Les cuento: además de su ambiente acogedor, Funícula prepara y sirve auténtica comida italiana; que el lugar siempre tenga más de algún comensal italiano es la primera evidencia de su legitimidad. Yo voy y lo recomiendo con frecuencia y siempre -vaya con quien vaya y todos coinciden conmigo- la comida está fresca y en su punto. ¿Qué ordenar? A mí me encanta iniciar con su carpaccio de pulpo: finas láminas de pulpo en aceite de oliva y reducción de limón y perejil, las acompañas de pan caliente y, ¡de verdad es un manjar! Es perfecto para compartir con una o dos personas más e ir abriendo el apetito para los platos fuertes. También pueden pedir un carpaccio de trucha o de salmón, los dos súper ricos, pero realmente los aliento a que pidan el de pulpo, ¡es el mejor! funicula4 Lo siguiente que tienen que pedir es LA MEJOR PIZZA DE LA CIUDAD, o sin duda una de mis consentidas (¡y vaya que he probado muchas pizzas, ja!). La pizza es a la leña, claro, de tamaño grande -perfecta para dos personas o para tres si van a ordenar más platillos- y tienen muchas variedades de ingredientes y preparaciones. Por ejemplo, podrías pedir una pizza blanca (sin salsa de tomate), una clásica (de pepperoni o vegetales), o una especial. De hecho, yo les propongo que pidan la pizza Toscana, ¡la mejor de la casa y les insisto que entre mis favoritas de la ciudad!: una masa delgadita y crujiente con una combinación de setas, champiñones y portobellos, y lajas de prosciutto para darle un toque aún más delicioso. Prepárala con un poco de chiles en aceite y chilito en polvo y, ¡uff! funicula5 funicula6 También les recomiendo que pidan los ravioles pesto rosso. Rellenos de tres quesos o de requesón con espinacas -será a su elección- esta salsa es de jitomate con un poquito de crema y tomates deshidratados, ¡exquisita! Yo sugiero que pidan la pizza y los ravioles al mismo tiempo, así, cuando todo les llegue a la mesa, podrán compartir y alegrar la convivencia con sus amigos, familia o pareja, mientras prueban de todo. Yo con mi carpaccio de pulpo, mi pizza y mis ravioles -obvio acompañado de un par de copas de Montepulciano- ya estoy más que lista para ordenar el postre y mi café, pero la verdad es que Funícula tiene mucho más que sólo sus sabrosísimas pizzas o pastas caseras. funicula7 funicula8 Puedes ordenar una ensalda con lechugas, berros y aderezo de yogur, un pollo al sésamo (una pechuga rellena de cebolla, jitomate, jamón y almendras con una salsa cremosa de ajonjolí), un filete de salmón almendrado, un filete de res en salsa de champiñones o en salsa de roquefort sobre una cama de arúgula, o alocarte y pedir un calzone picosito de mozzarella, alcachofas y jamón de pierna. ¡Todo lo que pidan les va a encantar! ¡Estoy segurísima! funicula9 funicula10 Para concluir la comida o cena con un dulce y un café, no se pueden perder el tiramisú y la panna cotta. Yo no he probado un tiramisú tan rico como el que hacen en Funícula: es suave, cremoso, esponjoso, aunque sin demasiado pan, y tiene justo el toque exacto de licor. Y la panna cotta, ¡es la favorita de René! Él casi nunca pide postre, ¡pero éste no lo perdona! funicula11 Funícula está definitivamente entre mis lugares consentidos de Guadalajara. Es rico, acogedor, auténtico, tiene precios justos y está en medio de una de las zonas más vivas de la ciudad, ¿qué más puedes pedir? ¡Vayan y visiten y díganme qué opinan de mi recomendación! ¡No les voy a fallar! M.